El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional convocó, para el 18 de octubre, en la Ciudad de México, a la “Marcha del Relanzamiento”. La intención es buena, importante para la oposición en México, pero está suscrita por las mismas personas que firmaron alianzas y perdieron elecciones ¿Tiene futuro el PAN?
Aún con el Revolucionario Institucional (PRI), como partido predominante, en la elección presidencial de 1982 el PAN ganó el 15.69 % de los votos con Pablo Emilio Madero; para 1988, con Manuel J. Clouthier, ganaron el 16.20 % y, como previo a su triunfo electoral en el 2000, en 1994 Diego Fernández de Cevallos los llevó a alcanzar un piso de 16.20 % de votos.
El 2000 trajo una esperanza para el PAN y México. Vicente Fox Quesada ganó la presidencia de la República con el 42.52 % de la votación, pero su triunfo estuvo matizado porque en el entonces Distrito Federal (Ciudad de México) la ola democrática llevó a ganar al político que es y será pesadilla del blanquiazul: Andrés Manuel López Obrador.
Dividido y todo, en el 2006, bajo la sombra de un recuento de votos que nunca fue, Felipe Calderón Hinojosa ganó en el margen derecho del cuaderno electoral con menos votos (6.6 %): 35.89 % contra el 35.31 % de López Obrador.
Ahí nació parte de la confrontación que vemos día a día y que hoy mantiene a Andrés Manuel López Obrador como el principal contrincante del Acción Nacional. No hay día en que dirigentes, legisladores, militantes o simpatizantes lo olviden.
Felipe Calderón inició una guerra abierta contra la delincuencia organizada y trajo el incremento de la violencia en el país. El responsable de la Seguridad Pública –de acuerdo a las acusaciones y procesos en Estados Unidos- protegió a algunos grupos de narcotraficantes.
La narrativa de la izquierda sugiere que ahí inició todo el desajuste de la seguridad pública. Lo hace para salvar sus errores y culpar a alguien. Lo lograron: Felipe Calderón es un villano para una gran parte de mexicanos.
La confrontación con Andrés Manuel López Obrador nació en el año 2000 cuando gobernó a la Ciudad de México y Vicente Fox lo intentó borrar del mapa político; se acrecentó luego de los irregulares resultados en 2006 y se fortaleció cuando ganó la presidencia de la República junto al Movimiento de Regeneración Nacional, en el 2018.
Escuchar los debates, especialmente en el Congreso de la Unión, es advertir que para Acción Nacional el enemigo que les da vida y sentido es López Obrador; su agenda es contra él y lo que creen que significa. No lo han superado, como él no superó la derrota del 2006.
Acción Nacional lanza su “replanteamiento”. Dudo mucho que las elecciones del 2027 le dé grandes resultados más allá de la lógica de un proceso intermedio: mantener algunos estados de la República, ganar dos o tres alcaldías más en la Ciudad de México y en otros estados e incrementar su nivel de representación en el Congreso de la Unión.
Cuáles son los retos del Acción Nacional para regresar a ser una oferta electoral y de gobierno:
El primero, uno de los más difíciles, es borrar el estigma de corrupción que tiene gran parte de su clase dirigente, lo que nos lleva al reto más complicado: cambiar los rostros de la dirigencia actual. Personajes como Jorge Romero, Federico Döring, Kenia López, Mariana Gómez del Campo, Santiago Taboada, Lía Limón, Ricardo Anaya, América Rangel… deben dejar el paso a nuevos cuadros.
En cada uno de ellos, justa o injustamente, está el rostro de un partido político que tiene la sombra de la corrupción y el “clasismo”, que dejó de lado a los militantes y dirigentes locales y formalizó alianzas contra su naturaleza (por ejemplo con el Partido de la Revolución Democrática, cuyos orígenes tiene que ver con la izquierda cardenista contra la que luchó Manuel Gómez Morín).
Escribió el fundador, en 1931:
“He aquí, pues, la respuesta: la juventud sólo puede tener una actitud: la acción ¿Con que objetivos próximos? La lucha contra la voluntad de poderío, contra el desatentado afán de posesión del útil, contra la precipitación, contra la superficialidad, contra la superchería, contra el uso vil del hombre como máquina o como rebaño…”
Muchos de los citados adoran la superficialidad y el afán de posesión ¿O de qué otra forma los mira una parte del electorado?
Un tercer reto es construir una agenda que no sea anti reflejo de López Obrador y del MORENA (la oposición puede ser algo más). Desperdiciaron siete o más años siguiendo la pista al tabasqueño para demostrar que es corrupto, ineficiente, hipócrita… Los mismos años que tienen sin una agenda propositiva y adecuada a los tiempos de cambio de régimen que se viven.
El cuarto reto ¿Deben tener alianzas electorales? Ir con el PRI no les redituó; los alejó de una parte de su electorado y de sus simpatizantes, puso en duda su sentido ideológico y los exhibió en el pragmatismo más peligroso ¿Qué los motivó a tener como candidata presidencial a una persona que no se decía panista?
¿Ir con Movimiento Ciudadano? No lo creo. Ninguno de los dos ganaría más electorado rumbo al 2030.
El quinto reto tiene que ver con el fundamento de Manuel Gómez Morín a la construcción de Acción Nacional: “Todo ello organizado a través de una verdadera acción nacional: articulando los grupos, los más ardientes, los más aptos o más gustosos… los que aman y prefieren la organización disciplinada; los que creen más en la eficacia del pensamiento y del estudio; los que no pueden sino poner su persona, su número, sus deseos, al común anhelo”.
Jesús Reyes Heroles, el ideólogo del PRI, les diría: “Hacer política, mucha política”. Dejar las redes sociales y los mensajitos de buena onda radical e ir a la calle a conquistar voluntades. Mucho influencer, poco trabajo territorial.
De acuerdo con una encuesta de Mendoza Blanco & Asociados, de septiembre, el 52 % de los consultados tiene una mala o muy mala opinión del blanquiazul; 14 % regular y 28 % positiva.
La encuesta también nos dice que “Si hoy fuera la elección para la Presidencia de la República” solamente 15.9 % votaría por Acción Nacional mientras que 52.6 % lo haría por MORENA. El 28 % de opinión positiva se traduce en 15.9 % de preferencia electoral ¿Cómo llegó el PAN a esto? ¿También es culpa de Andrés Manuel?
La “Marcha del relanzamiento” del Partido Acción Nacional en la Ciudad de México es un acto sumamente arriesgado para la percepción, pero más lo es apostar por el “relanzamiento” con los mismos rostros, con las mismas personas que trajeron acá al partido político. Lo que deberían hacer es una “refundación”, no sólo una maquillada, dada la necesidad que tiene México de una oposición sensata.



