La transición democrática en México rompió las formas tradicionales de hacer política. El 1 de septiembre de 1988, marcó un hito en la relación de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Durante la presentación del informe del presidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado, el Senador Porfirio Muñoz Ledo, del Frente Democrático Nacional, de pie, pidió la palabra en el salón de plenos.
La solicitud de Muñoz Ledo provocó gritos, ofensas y golpes al legislador que interpeló al presidente de la República que se iba en medio de una crisis política derivada del supuesto fraude electoral durante la elección de ese año, donde Cuauhtémoc Cárdenas, ex integrante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue candidato.
Este agosto, en el cierre de los trabajos de la Comisión Permanente, Alejandro Moreno Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña se enfrentaron a empujones y golpes cuando Alito reclamó a Noroña el incumplimiento de acuerdos.
Este agosto, de 2025, tiene contextos:
a) Se acerca el primer informe de gobierno de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum;
b) El Grupo Parlamentario del PRI en el Senado de la República perdió un integrante y se colocó como la cuarta fuerza política, desplazado por el Partido Verde Ecologista de México (13 y 14 integrantes, respectivamente);
c) El escándalo de Gerardo Fernández Noroña por la adquisición de una propiedad que, al parecer, rebasa su nivel de ingresos;
d) Las declaraciones de la Senadora Lilly Téllez a un medio de comunicación en Estados Unidos por lo que es acusada de “traidora a la patria”, y
e) La gira que recientemente realizó Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente del PRI, para denunciar el autoritarismo en el que, afirma, vivimos.
Sí, también está la discutida “reforma electoral” que, sin una prueba documental donde se pueda ver cuáles son sus intenciones, ya está en la mesa de discusión.
Las agresiones de los senadores, cuyos enfrentamientos ya se habían verificado, no dice nada nuevo a la democracia, menos al trabajo legislativo.
Tras los hechos, las feligresías de los dos actores, celebraron y acusaron al otro de ser el agresor. “Noroña apesta a lo que realmente es: un farsante, un delincuente, un vividor profesional. Su doctrina es la hipocresía, su dios es el narco y su vida entera desprende hedor de la corrupción que tanto dice combatir”, afirmó el líder del PRI.
Gerardo Fernández Noroña, cuya presidencia al frente de la Mesa Directiva del Senado de la República y de la Comisión Permanente, ha sido parcial, autoritaria y vergonzosa, informó que demandará a Moreno Cárdenas.
Las acciones de los dos senadores cambia el escenario de negociaciones que tendremos en el siguiente período de sesiones. La agenda legislativa, en Cámara de Diputados, para el periodo de sesiones que inicia el 1 de septiembre ya está definida: Ley de Amparo, Código de Procedimientos Penales, Delincuencia Organizada y de Lo Contencioso Administrativo, además de reforma al Artículo 73 constitucional para el combate a la extorsión y nuevas leyes: Bienestar y Salud.
No hay que olvidar que la recepción del informe de Claudia Sheinbaum, que no será presencial, tendrá como presidenta o presidente de la Mesa Directiva a un integrante del Partido Acción Nacional. Si el Revolucionario Institucional buscará radicalizarse, ¿Cómo lo tramitará la Mesa Directiva en manos del Acción Nacional?
La bravuconada de Alejandro Moreno Cárdenas fue celebrada por militantes, dirigentes y simpatizantes del PRI y los miles de detractores de Gerardo Fernández Noroña. Lo que quizá no advierten es que el líder del PRI le está haciendo un favor de un personaje cómico/mágico que se convertirá en víctima –como en gran parte de su historia- y dejará en el olvido el cómo adquirió sus propiedades.
Pero hay más, no olvidemos que la Sección Instructora de la Cámara de Diputados tiene pendiente un expediente donde se solicita el “desafuero” de Alejandro Moreno Cárdenas por los delitos de peculado, uso indebido de atribuciones y usurpación de funciones.
El dictamen se detuvo cuando el Grupo Parlamentario del PRI negoció con el Movimiento de Regeneración Nacional el apoyo para que Cuauhtémoc Blanco no perdiera los privilegios por las acusaciones de supuestas agresiones sexuales a una mujer.
La democracia es un sistema donde la movilidad política es cada vez mayor sin que haya un requisito para que lleguen los más capacitados, con experiencia o con aptitudes. Las trayectorias de Fernández Noroña y Moreno Cárdenas no son diferentes. Qué han aportado al legislativo mexicano, ya lo vimos.
Protección de personas candidatas: ¿más costo a la democracia?
En septiembre de 2018, siendo presidente de la Mesa directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, enfrentó a Fernández Noroña:
“– No le voy a conceder el uso de la palabra porque usted fue el agresor –dijo Muñoz Ledo.
– No le voy a escuchar.
Fernández Noroña, entonces, llamó “cobarde” al presidente de la Mesa Directiva. Se paró frente a él.
– ¡No le voy a tolerar su falta de respeto, su insolencia! –dijo.
– No soy insolente. Usted es un golpeador –le reviró Muñoz Ledo.” (Sin embargo, 4/09/18).
Hay una diferencia entre la interpelación que intentó Porfirio Muñoz Ledo ante el presidente de la República, en 1988, y las agresiones de Gerardo Fernández Noroña y Alejandro Moreno Cárdenas. Éstas son resultado de la incapacidad de hacer política, de los aplausos para los violentos en un sistema que continúa polarizado. La de Muñoz Ledo fue un intento de cambiar la relación Ejecutivo-Legislativo.
Gerardo Fernández Noroña pasará a la historia como lo que es “un golpeador” y Alejandro Moreno Cárdenas sumará a esta descripción la lamentable extinción del Partido Revolucionario Institucional, convertido en el “Bronx” del legislativo.



