Durante más de veinte años, Andrés Manuel López Obrador insistió en que los enemigos de la República eran Carlos Salinas de Gortari, el neoliberalismo, Felipe Calderón, los corruptos… Ahora, la oposición integrada por los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, lo mantiene como el enemigo a vencer, pese a que su administración terminó.
¿Le conviene a la oposición tratar de desmontar moralmente la figura de López Obrador y configurarlo como el personaje corrupto? Quizá lo hacen en tanto no quieren, aún, enfrentamientos directos con la presidenta de la República, buscan que ella se deslinde del constructor del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) o tratan de advertir que “quien manda” sigue siendo él.
En el marco de la glosa del primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, en Cámara de Diputados, la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, ratificó quien es el líder del Movimiento: “Como gobierno, el reto que tenemos ante nosotros es grande, consolidar la transformación que inició en 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador, el compromiso es no fallarle a las mexicanas y a los mexicanos en su demanda de construir un país libre, soberano, verdaderamente democrático, seguro, incluyente, con justicia, bienestar social y prosperidad compartida.”
Ante las acusaciones en contra del ex presidente López Obrador, la Secretaria señaló: “La derecha ha tratado siempre de desprestigiar al mayor líder social de la época reciente… estoy orgullosa de haber formado parte de su gabinete y del movimiento que, con liderazgo y dignidad, encabezó sin descanso”.
En la comparecencia del Secretario de Hacienda y Crédito Público, el discurso del grupo parlamentario de Acción Nacional trajo al fantasma de Andrés Manuel.
Entre otras referencias a López Obrador, el diputado Homero Ricardo Niño de Rivera Vela, del Acción Nacional, le recordó al titular de Hacienda: “Usted lleva solo seis meses en el cargo y aquí nosotros estamos hablando no solo de un año de gobierno, también estamos hablando de la herencia maldita de López Obrador.”
Y, sobre el tema del robo de combustible, acusó: “El gobierno de Claudia Sheinbaum nos vino a decir que el gobierno de López Obrador hizo un fraude monumental, histórico y que en seis años de gobierno de López Obrador, se calcula que por concepto de huachicol fiscal dejaron de ingresar a las arcas públicas casi 600 mil millones de pesos.”
A diferencia de la titular de Gobernación, Edgar Amador, el Secretario de Hacienda, no defendió a Andrés Manuel López Obrador.
A un año del gobierno de Claudia Sheinbaum, el Partido Acción Nacional no ha reducido el combate que mantiene contra López Obrador, persiste en tratar de disminuir su fuerza política y moral a partir de culparlo de todos los males de la República ¿Logrará, algún día, desmontar el liderazgo que éste tiene dentro de la Cuarta Transformación y de un amplio margen de electores?
A la presidenta de la República este escenario puede resultarle un poco contradictorio, pues si López Obrador se mantiene en el imaginario de la discusión política de la oposición:
a) Funcionaría como un distractor para que no se analice perfectamente su ejercicio de gobierno y se culpe de los errores a la “herencia maldita” del ex presidente.
b) Podría restarle liderazgo al ser calificada como una “subalterna”.
c) Hace claro que algunos miembros de su gabinete y del MORENA continúan viendo a López Obrador como el líder y a ella como la funcionaria.
En más de siete años, desde el inicio del ejercicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la oposición perdió una a una las batallas morales contra el ex presidente. Lejos de reducir el nivel de preferencia electoral, ésta se incrementó a favor del Movimiento.
Andrés Manuel López Obrador fue presidente de la República, ya no lo es; es un líder político y moral del Movimiento, pero la transición –aunque difícil- está en camino. Con la renovación de cuadros, en el 2027, Claudia Sheinbaum será la líder ¿Le conviene a la oposición institucional tener dos frente? ¿No sería mejor dejar en pausa, pendientes, las deudas con el tabasqueño?
Los mismos argumentos que utilizó la oposición, durante el sexenio pasado, son los que maneja en un escenario diferente, pero Claudia Sheinbaum no es López Obrador, su ejercicio de gobierno parece más claro y enfocado a los temas que necesita para consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación.
La batalla político/moral que instrumenta el Partido Acción Nacional contra López Obrador, sus grupos y familiares, está condenada a fracasar porque no tiene una figura con carácter moral que pueda abanderarla, darle legitimidad.
Hoy, la oposición no cuenta con el liderazgo que tiene López Obrador, ya medianamente jubilado, y carece de una estrategia para que las personas participen y se integren a una fuerza política que pueda mover al gobierno de Claudia Sheinbaum.
Quizá, ante la falta de ese liderazgo, y ante la incapacidad de redefinirse, la oposición recurre a la batalla contra el fantasma de López Obrador así como éste utilizó las figuras de Carlos Salinas de Gortari y de Felipe Calderón, pero no es una probabilidad de que así construyan la oposición responsable que se necesita para modificar el escenario político y de poder en México.



