Apelar a la austeridad republicana como característica para ser un buen político es un despropósito. Sin embargo, el discurso puede ser utilizado como arma política, sobre todo cuando se trata de dejar atrás a quienes ya son un lastre para el presente.
En el último mes, principalmente en los medios de comunicación, se exhibe la contradicción de políticos integrantes del Movimiento de Regeneración Nacional con la austeridad que promovió su fundador y líder.
En la “Cartilla Moral” escrita por Alfonso Reyes, Andrés Manuel López Obrador escribió: La decadencia que hemos padecido por muchos años se produjo tanto por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos, como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales.[1]
Andrés Manuel López Obrador permanece como guía, con una fuerza limitada dentro del gabinete presidencial y en el Movimiento.
Es la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum quien –líder actual del Movimiento, a la manera del viejo Partido Revolucionario Institucional- debe imponer su agenda, ideales, formas e incentivos.
El de Regeneración Nacional es una mezcla de incentivos básicos con los que se orientan sus líderes, simpatizantes y militantes: consolidar un proyecto ideológico: La Transformación; apoyar a la y al líder que los llevó a ganar el poder; y ejercer éste desde cualquier posición. (Dejo de lado el de borrar a la oposición “neoliberal”, porque parece concluido).
Es evidente que una parte de simpatizantes, dirigentes y líderes del Movimiento están en el escenario político por el poder, por alcanzarlo, con lo que implica: beneficios económicos, movilidad social, crecimiento de grupo.
Al igual que sucedió con el Partido de la Revolución Democrática cuando ganó el gobierno del entonces Distrito Federal, la ausencia de una institución y reglas sólidas que determinaran y limitaran la acción política, el Movimiento vive una transición –del liderazgo de López Obrador a Claudia Sheinbaum- donde se consolidarán unos grupos y otros perderán presencia.
¿Está en crisis? No lo creo. Es un cambio importante, pero no una crisis que presagie el desastre. Es un cambio generacional (edad) y de personajes y grupos.
Al igual que el Movimiento, tanto el Revolucionario Institucional como Acción Nacional viven cambios, pero estos tienen menos poder, menos incentivos y menos espacios para la distribución del ejercicio de gobierno; sus elites no quieren cambiar.
¿Puede la oposición debilitar a la Cuarta Transformación difundiendo la corrupción y excesos que cometen algunas de sus personalidades?
Lo primero que deberíamos responder es: ¿La oposición logró identificar y denunciar jurídicamente esos excesos? ¿Fueron los medios de comunicación? o ¿Fue el propio Movimiento el que –en su juego interno- promovió los hechos para disminuir el poder de esos personajes? ¡Claro! También cuenta la arrogancia de no entender los mensajes de la presidenta de la República, de creer que siempre tendrán el poder y no conocer la austeridad y discreción.
La denuncia sobre la falsa austeridad y el abuso de poder ¿está llegando a los electores o solamente a la burbuja en la que se encuentra el espectro de los mensajes opositores? Es evidente que dentro del Movimiento hay enojo, pero no para que sus integrantes y simpatizantes cambien. Lo harán algunos grupos si pierden espacios.
Protección de personas candidatas: ¿más costo a la democracia?
Entre 1976 y 1982, Arturo Durazo Moreno fue Director General de Policía y Tránsito del Distrito Federal. Durante ese sexenio las personas fueron testigos de abusos policías, del control de la delincuencia desde las oficinas de la policía, de excesos y arbitrariedades. Sin redes sociales, la mayoría de los habitantes sabían qué significaban los cuerpos policiacos y cómo se ejercía la represión. En 1982 el Revolucionario Institucional volvió a ganar con un candidato que apeló a la austeridad y al combate a la corrupción.
Cuando la oposición promueve y exhibe a funcionarios y representantes de la Cuarta Transformación por su ostentación, gasto excesivo de recursos y corrupción, lo hacen desde un pasado inmediato donde, vieron los electores, que hicieron lo mismo.
Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación construyeron una narrativa para evidenciar la corrupción de los gobiernos de Acción Nacional y de Revolucionario Institucional. Un trabajo de más de doces años.
Parece que la oposición trata de exhibir las “contradicciones” del Movimiento, pero lo hace desde un sitio con tan baja credibilidad que no le dará resultado.
En su tratado, Nicolás Maquiavelo escribió: “…es necesario que el príncipe sea bastante prudente para evitar la infamia de los vicios que le harían perder su principado; y aun para preservarse, si lo puede, de los que no se harían perder”. Hasta ahora, la presidente de la República es prudente, no así una parte del Movimiento.
La oposición a la Cuarta Transformación exhibe y evidencia las contradicciones de algunos líderes del Movimiento y con eso le ayuda a la presidenta de la República y a la transición que vive el Movimiento.
La contradicción sobre la austeridad en el Movimiento traerá su ajuste, sus pérdidas y, quizá, la probabilidad para reducir los excesos y abusos, pero no su derrota inmediata.
[1] https://amlo.presidente.gob.mx/cartilla-moral/



