Tocamos fondo… y allí seguimos

Especial
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En más de una ocasión, el presidente de la República ha dicho que en materia económica “ya tocamos fondo” y que ahora viene la recuperación.

Esta es una verdad a medias, literalmente. Por una parte es cierto que de acuerdo con algunas variables, parece ser que ya se tocó fondo. Sin embargo, no es claro que ya haya comenzado la recuperación. Son dos cosas diferentes.

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Mucho se ha discutido respecto a si después de llegar al piso, la economía emergerá rápidamente (como una ‘V’) o si allí se quedará (como una ‘L’) o si dará tumbos (como una ‘W’).

Para empezar, ¿qué significa que ya se haya tocado fondo?

Si consideramos los niveles absolutos de algunas variables como el empleo, la producción, las ventas, entre otras, es posible que en diferentes momentos del segundo trimestre de este año, en efecto, se haya llegado a los mínimos.

Si lo que observamos son las variaciones anuales de dichas variables, podríamos tener aún caídas más fuertes en los siguientes meses.

Le pongo el ejemplo de la industria automotriz, cuyos datos se revelaron ayer.

En materia de ventas, el peor mes para esta industria fue abril, cuando apenas se vendieron poco menos de 35 mil vehículos. En mayo la cifra aumentó a 42 mil y en junio fueron casi 63 mil.

Otro de los datos que contrastan es el de la pérdida de empleos formales.

El nivel más elevado ocurrió en abril con más de 555 mil empleos perdidos. En mayo el descenso fue de 344 mil, y de acuerdo con las cifras adelantadas por López Obrador, en su Informe del 1 de julio, en junio se habrían perdido 83 mil empleos.

No es lo mismo para todos los sectores. En el mismo Informe, el presidente refirió datos del SAT para señalar que las tiendas de autoservicio tuvieron un incremento de ventas de 8.8 por ciento en junio. Pero, cuando tengamos datos, por ejemplo, de la industria de la construcción para el mismo mes, vamos a ver un desplome quizás de 20 a 30 por ciento.

En Estados Unidos también parece haberse llegado, por lo pronto, al piso. Ayer se dieron a conocer las cifras de empleo para junio y se registró un crecimiento de 4.8 millones de nuevos puestos de trabajo en el mes, lo que permitió bajar la tasa de desempleo a poco más de 11 por ciento cuando había estado casi en 15 por ciento un par de meses atrás.

Como le decía, es diferente haber llegado al piso que recuperarse.

A la par que en EU empiezan a surgir indicadores económicos positivos, nos encontramos con una aceleración de los contagios de Covid-19 que están obligando a echar para atrás algunos procesos de reapertura de la economía.

El 1 de julio se estableció una nueva marca con 51 mil 200 nuevos casos.

Y si esta situación se agrava, lo más probable es que el efecto de un nuevo confinamiento sobre la actividad económica implique una nueva caída.

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En México, vamos en ese camino. Ya hay reversa en Nuevo León. Cuando se observa lo que sucede en la Ciudad de México, donde mucha gente, a veces por presiones económicas, por falta de información o por no recibir las señales adecuadas del gobierno federal, se ha echado a la calle sin tomar las precauciones necesarias, no se necesita ser profeta para augurar una nueva aceleración de los contagios en pocas semanas.

Y va a ser casi imposible que, si eso sucede, se pueda mantener el proceso de reapertura tal y como se ha diseñado.

Creo que el escenario más viable que tenemos frente a nosotros en México es una secuencia de confinamientos y reaperturas por bastantes meses hacia adelante.

En esa circunstancia, el proceso de recuperación sería muy gradual y muy lento y no descarte que, a la larga, pueda tener costos aún más elevados que los que hasta ahora se han estimado en materia de vidas, de salud, de empleos, y de bienestar.