LAS REPERCUSIONES DEL CONFINAMIENTO EN EL DESARROLLO PSICOSOCIAL DEL NIÑO

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Hace ya más de un año en que fue decretado el confinamiento como parte de las medidas de prevención para no enfermar de COVID, por lo que hace más de un año en que la vida de todos se vio afectada en nuestro país.

Tenemos más de un año sin poder acudir de manera segura a reuniones, sin poder ir al cine, a los centros de trabajo, a las escuelas, sin poder vacacionar, sin poder tomar café con los amigos en un lugar público porque el acercamiento con las personas se volvió peligroso y nos pone en riesgo de contagio.

Es así que la vida social del mexicano se vio trastocada y de manera particular el desarrollo psicosocial de los menores en edad escolar.

El desarrollo psicosocial se define como la capacidad del menor para establecer y mantener relaciones significativas con los adultos y con otros niños. Esta capacidad inicia su desarrollo dentro del núcleo familiar.

Según diversos autores, el niño en sus primeras etapas de desarrollo es “egocentrista”, es decir, que el menor tiene la convicción de que el mundo gira entorno a él, a sus necesidades y sus deseos. Conforme va creciendo y por influencia de la interacción familiar, va asumiendo que vive en un contexto social en donde el otro también es importante.

Es dentro de la familia en donde el menor adquiere las primeras habilidades de socialización ya que es dentro de ella en donde tiene contacto con las primeras normas sociales, valores, el lenguaje, el interés por los otros, hasta que llega el momento de ingresar a la escuela.

En el colegio, el menor no sólo va a poder acceder al conocimiento de diferentes aspectos teóricos, sino que además, va a adquirir la capacidad de interactuar con otros niños de su edad que actúan y piensan diferente a él, desarrollando así la capacidad de respetar las opiniones ajenas al descubrir que son diferentes a las suyas.

Igualmente, la vida escolar facilitará su independencia y autonomía infantil, así como la formación de hábitos, rutinas y contribuye al fortalecimiento del autocontrol de las emociones, aspectos todos que facilitan la interacción con los demás.

Es así que en la escuela el niño al relacionarse con sus compañeros y maestros va a presentar emociones y la necesidad de ejercer un control sobre ellas al no poder obtener todo lo que quiera, tener que esperar su turno, o hacer berrinche sin hacerse acreedor a un castigo.

Igualmente experimentará nuevas experiencias, se sentirá acompañado sin tener que estar en presencia de los padres, aprenderá y descubrirá el mundo que lo rodea.

El aprendizaje, la interacción social, el conocimiento social, el juego en grupo y la separación de los padres son algunas de las bondades que ofrece el asistir a la escuela pero que la pandemia lo ha imposibilitado y ha reducido la actividad escolar a un aprendizaje teórico y dificultado la posibilidad de interacción con el grupo escolar alterado y en casos extremos, frenando el desarrollo psicosocial del menor.

Las repercusiones que la pandemia puede dejar en el desarrollo psicosocial del niño es que se tendrán niños aislados o con deficientes habilidades para hacer amigos, para poder interactuar en grupo, con dificultades para poder separarse de los padres, entre otros.

El regreso a las escuelas se torna indispensable pero también peligroso por los contagios y la nula existencias de medidas preventivas eficientes, la solución no es fácil.