Un nuevo acontecimiento ha ocurrido, entre la maraña de eventos de inseguridad, violencia y criminalidad destaca el hecho de que otro paquete ha sido enviado de México a EU, 26 delincuentes detenidos en diversos centros de reclusión, fueron entregados por el gobierno mexicano, entregados que no deportados, a EU.
Se suman al primer paquete de los 29 delincuentes deportados en febrero del presente año.
De los pasados 29 extraditados a EU, a principios de año, destacaron: los líderes de los Zetas, Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, hermanos conocidos como el Z40, Z42; Tony Montana, Rafael Caro Quintero y El Viceroy, así como El Guerito, El 85, Lupe Tapia, El Chango Méndez, La Kena, El Vaquero, El Chubeto y El Durango.
Todos estos apodos corresponden a delincuentes reconocidos que habían sido requeridos por la justicia de EU, y pertenecen a los principales cárteles de la droga.
Ahora se suman estos 26, de los que el embajador de EU en México, Ronald Johnson, dio a conocer los pormenores relevantes, de los que destacan, por su impacto delincuencial: Abigael González Valencia, líder del grupo Los Cuinis, aliado del CJNG; Roberto Salazar, acusado por el asesinato en 2008 de un agente del condado de Los Ángeles; Servando Gómez Martínez, La Tuta, exlíder del cártel de los Caballeros Templarios; Kevin Gil Acosta y Martín Zazueta, jefes de seguridad de Los Chapitos; Juan Carlos Félix Gastelum, yerno del Mayo Zambada y Pablo Edwin Huerta Nuño, capo del Cartel de Tijuana.
Desde luego, todos ellos están vinculados al narcotráfico, a la delincuencia organizado, al lavado de dinero y a delitos violentos. Pertenecen principalmente a los Cárteles de Sinaloa, Noreste y Jalisco Nueva Generación.
Estos delitos serán considerados como un trueque por la información que puedan proporcionar a la justicia estadounidense. Como un gesto de colaboración y buena voluntad de parte del gobierno mexicano.
Esta situación se da en el marco del cambio de estrategia de seguridad en México, en un esquema de mayor colaboración con EU y, desde luego, ante las presiones provenientes del gobierno de Trump.
No se avizora que el gobierno estadounidense vaya a terminar aquí, más bien se enfatiza en que está pendiente la posible entrega de narcopolíticos, que ahora ocupan liderazgos en el legislativo, o que son ejecutivos estatales o que colaboran en el actual gobierno.
Esta segunda entrega de delincuentes, ocurrió junto con la advertencia del Departamento de Estado a sus conciudadanos, de que en 30 entidades del país, excepto Yucatán y Campeche, existe un riesgo de violencia terrorista con posibles actos de terrorismo.
De igual manera, se difundió el Informe de Derechos Humanos del Departamento de Estado, que anualmente realizan los EU, es grave y preocupante, pues enfatiza para México, los actos violentos criminales, sobornos y complicidades con los gobiernos, abusos y ataques contra las poblaciones, hasta alcanzar coacción y homicidios de periodistas.
Es una situación difícil, pues conducen a la presidenta Sheinbaum, a tomar
posición frente a quienes son miembros destacados de su partido o bien, forman parte de una clase política que heredó en el cambio gubernamental del Gobierno anterior.
La sociedad se encuentra en estado de indefensión, ante el amplio portafolio de actividades delictivas usadas por estos capos criminales.
Nadie desea que se normalicen los homicidios, masacres, secuestros, extorsiones, robos, fraudes, hasta el control de gobiernos locales, ha sido la ruta de crecimiento de los cárteles., en contubernio u omisión de los gobiernos.
Un posible acuerdo bilateral en materia de seguridad, entre México y EU, contribuirá a despejar dudas sobre los vínculos del gobierno con la delincuencia, que ha sido reiterado por el gobierno de Trump, así como por señalamientos del control del 40% o mas del territorio nacional que los carteles tienen, a que la justicia no sea fuente de
impunidad y a brindar confianza y certidumbre para el desarrollo con seguridad.
La sociedad mexicana se lo merece, no importa si provenga por el interés de EU o bien, porque sea una decisión de cambio del Gobierno mexicano actual.
Con la incorporación de la UIF a la secretaría de seguridad federal, esperemos haya mayores resultados, en la detención de capos y delincuentes de alto nivel así como de sus cómplices de autoridades, y no solo de delincuentes menores.
Está segunda entrega es preludio de una entrega de personajes en las listas de narcopolíticos, la sociedad espera en la larga noche de la inseguridad mexicana.



