“El Ayotzinapa de López Obrador…”

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Ni los senadores de Morena —salvo Martí Batres— le compraron al presidente López Obrador el argumento de que la tortura, violación y muerte de la pequeña Fátima, de siete años, es resultado del neoliberalismo.

Ni siquiera Eduardo Ramírez, hombre de confianza de Ricardo Monreal en la bancada guinda, se atrevió a respaldar semejante despropósito. “Los modelos económicos son cosa aparte”, dijo.

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Y es que a una veintena de legisladores —la mayoría mujeres—reunidos en rueda de prensa, les hicimos la siguiente pregunta:

¿El asesinato de Fátima es culpa del neoliberalismo o de la negligencia de autoridades, como ya reconoció Claudia Sheinbaum?

Nadie parecía querer entrarle al tema. Segundos de silencio, hasta que se escuchó la voz de la senadora Rocío Adriana Abreu, de Campeche.

Su respuesta tuvo tintes cantinflescos. Juzgue usted:

“Es un tema que tiene que ver con todo. Tiene que ver con la obligación de cada una de las áreas competentes de asumir, de realizar su labor. Tenemos casos y exhortamos el Poder Legislativo y al Poder Judicial. No es el caso de sólo estas dos situaciones.

“Sabemos que a nivel nacional, desde hace mucho tiempo y también hoy en día, hay un tema de retrasos en los expedientes. Hay un tortuguismo, hay una presión de situaciones que, desgraciadamente, lo que señala hoy la ciudadanía es una procuración expedita, como debe de ser, y no los viacrucis que vivimos ahorita.

“Es una cuestión de cada área competente. Por eso están divididos en tres poderes, cada uno tiene competencia.

“Desde el Ejecutivo de dictar las normas para atajar las normas de un problema que cada día va creciendo.

“Desde el Legislativo para generar los marcos en razón a ello y desde el Judicial, que es donde a final de cuentas está el mayor retraso…”.

El vericueto en el que se metió la senadora nos obligó a reformular la pregunta:

¿Alguno de ustedes se atrevería a decir que es culpa del neoliberalismo?

Fue aquí donde intervino José Eduardo Ramírez:

“Vamos a ubicar los contextos. Estamos condenando hechos que nos ofenden y nos lastiman a todos los mexicanos. El tema de Zacatecas —la mujer que mandaron a un penal de hombres donde la violaron—, el tema de Fátima en la Ciudad de México. No estamos hablando de modelos económicos. Yo no escuché que alguien hablara de modelos económicos.

— El Presidente de la República—, le recordamos.

— Los modelos económicos son otra cosa aparte—, remató.

Y dio por terminada la rueda de prensa.

* Senadores de Morena, consultados en corto, reconocen el mal manejo que de los “feminicidios” ha hecho el Presidente. No se engañan. Saben que a las mujeres les indignó sentir que ponía la rifa del avión por encima de los feminicidios.

Uno de ellos, incluso, llegó a decirnos que el mal manejo del tema, como culpar al neoliberalismo de la muerte de Fátima, puede transformarse en “el Ayotzinapa de López Obrador…”.

Senadores de oposición, como Emilio Álvarez Icaza, coinciden: “Es el fin de la luna de miel”, aseguran.

Lydia Cordero, sicóloga especializada en violencia familiar y sexual, le dijo a CNN que la declaración de López Obrador, en la que culpa al neoliberalismo de lo que ocurre, es un desatino total.

“Nos muestra que se siente incómodo con el tema. No le gusta que se aborde, ni que se confronte. Nos habla de una incapacidad para enfrentar la problemática como es”, dijo.

Y tan le incomoda que ayer volvió a las andadas. En la mañanera le recordó a “los conservadores” —término que usa para fustigar a los que piensan diferente — que ahora, en medios, en casi todos, hay mucho oportunismo. Zopilotean”.

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* Consulta Mitofsky difundió ayer los resultados de una encuesta de seguimiento sobre feminicidios. Un 69.1% dice que han aumentado; 19.9% considera que sigue igual. 4.5%, que ha disminuido, y un 6.5 por ciento no se pronunció.

La misma encuesta señala que 47.6 por ciento de la población considera que la actuación de las autoridades “es la misma de siempre”; 45 por ciento pide “más atención al tema”.

Sobre las manifestaciones, a veces pacíficas, a veces violentas, 47 por ciento las rechaza; 26.7%, las apoya; el resto no se pronunció.