Osorio, Lozano y los cambios que vienen

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En otros tiempos, los cambios que ayer se anunciaron serían un cataclismo de la política.

Imagínese: renuncia el secretario de Gobernación, el segundo hombre más importante del país en gestión política y seguridad; cambia el titular de Sedesol, la dependencia más importante de la política social del gobierno; llega a la Secretaría del Trabajo un excandidato presidencial de un partido diferente al PRI; y se convierte en vocero del candidato del PRI-Verde-Panal, un expanista que es senador de alto relieve y exsecretario del gobierno de Calderón.

Y apenas son algunos ajustes de la política, de los muchos que todavía van a ocurrir en las próximas semanas y meses.

Van algunos significados e implicaciones.

1.- Pese a la salida cordial y muy arropada del secretario de Gobernación, se trata de un importante ajuste. Osorio Chong quedó molesto con la decisión de Peña de elegir a Meade como candidato del PRI y su posición en Gobernación no era sostenible con el precandidato del PRI. La llegada de Navarrete Prida a Gobernación asegura al presidente el arribo de un funcionario eficaz y plenamente leal al proyecto de Peña y Meade. Salieron los subsecretarios René Juárez
-sin destino específico– y Roberto Campa, ascendido a secretario.

Navarrete deberá organizar su equipo para operar 10 y medio meses críticos, y será muy relevante lo que ocurra en el Cisen, donde la titularidad de Eugenio Imaz también es insostenible.

2.- Eviel Pérez Magaña muestra la fuerza de Meade. El nuevo titular de Sedesol había llegado a la dependencia en los tiempos en los que el precandidato del PRI estaba al frente de Sedesol. Pero Eviel tiene una larga carrera política personal, sobre todo en Oaxaca. Es un político de trinchera, no de escritorio, pero con habilidades que no tenía el ahora exsecretario Miranda. No va a cometer el error –que sería costosísimo– de poner la Secretaría al servicio de su exjefe, pero va a ser un excelente operador de salida en la dependencia.

3.- La integración de Javier Lozano al equipo de Meade es más relevante de lo que parece. Le hemos comentado en este espacio que desde ahora y por varios meses será crucial la competencia entre Meade y Anaya, para definir la recta final de la elección. Lozano es un hombre inteligente, amante de la controversia y el enfrentamiento, hábil en medios y en redes sociales, y aunque duela a muchos, con respaldos en el PAN.

Va a adquirir protagonismo en la campaña de Meade y va a ser un dolor de cabeza para López Obrador y Anaya. Tal vez a usted le caiga en el hígado. Esa es una de sus virtudes. Genera amores y odios, no indiferencia. Hasta ahora, no parecía haber alguien con ese temperamento en el equipo de Meade, por lo que será un personaje que rápidamente va a atraer los reflectores… como acostumbra.

¿Terminaron allí los cambios?

Lo dudo. La elección de 2018 en realidad son ‘las elecciones’. Hay muchos puestos en juego y muchos protagonistas de todas las fuerzas políticas van a intervenir.

Lo que vimos ayer es apenas uno de varios episodios. Seguirán los cambios de partido, los candidatos sorpresa que van a ser revelados en las siguientes semanas, así como ajustes en el gobierno federal y en los gobiernos locales.

No hay que equivocarse, la carrera apenas está por comenzar.