UN AÑO NUEVO CARGADO DE ANSIEDAD

Es tradición que en Año Nuevo, al sonar las 12 campanadas, se coman 12 uvas y por cada una se pida un deseo. No es difícil imaginar que el deseo de una gran mayoría de personas haya estado centrado en que la pandemia que nos aqueja llegará a su fin.

Muchos esperábamos la terminación del 2020 con la esperanza que con el cambio de año, la situación de estrés, miedo e incertidumbre que nos ha provocado la pandemia, cambiará. Sin embargo, lejos de que eso sucediera, el fin del 2020 fue muy diferente, sin reuniones y con celebraciones austeras extrañando a la familia y con miedo a contraer el virus.

El 2021 lejos de caracterizarse por los propósitos de año nuevo, está siendo un año que inicia con un número elevado de contagios y muertes lo que sume a los mexicanos en una atmósfera de ansiedad.

Pero, ¿cómo se puede controlar la ansiedad cuando la pandemia cada día parece descontrolada?

La Organización Mundial de la Salud define a la ansiedad como un estado emocional displacentero que se acompaña de cambios somáticos —orgánicos—, y psíquicos, que puede presentarse como una reacción adaptativa, o como síntoma que acompaña a diversos padecimientos orgánicos y psicológicos.

La ansiedad se origina a partir del miedo y tanto la ansiedad, el miedo y el estrés, son considerados dentro de un continuo. La angustia y el miedo son reacciones de alerta para el sujeto que al presentarla asegura su supervivencia ante un peligro.

Presentar ansiedad dentro de ciertos límites puede preparar a la persona para superar determinados obstáculos o peligros como puede ser la ansiedad que se presenta por el miedo a contraer el virus. Dichas emociones obligan a asumir las acciones preventivas y a no tener conductas que nos pongan en riesgo.

Sin embargo, cuando la ansiedad sobrepasa los límites de tolerancia, puede llegar a producirse una desorganización del organismo tanto física como psicológica derivando en una patología.

Los síntomas causados por una ansiedad extrema pueden ser: nerviosismo, alteraciones en el sueño y la concentración, aumento en el ritmo cardiaco, alteraciones en la alimentación. Si la ansiedad aumenta puede generar ataques de pánico recurrentes.

Los síntomas físicos durante un ataque de pánico pueden ser: latido fuerte o rápido del corazón, sudor excesivo, escalofríos, temblores, problemas respiratorios, debilidad o mareos, hormigueo o entumecimiento de las manos, dolor en el pecho, dolor de estómago y náuseas.

La ansiedad moderada se puede controlar teniendo actividades que le resulten agradables a la persona, mantenerse informado lo suficiente evitando las notas amarillistas, tener una rutina de ejercicio físico, no dejar volar la imaginación con fantasías catastróficas, mantener comunicación con familiares y amigos y buscar actividades en donde se ponga en juego la creatividad.

Si la ansiedad aumenta o si los ataques de pánico se hicieran frecuentes, es momento de acudir a un especialista. El psicólogo brindará el apoyo terapéutico necesario y el psiquiatra prescribirá medicamento si fuera necesario.

Un porcentaje de ansiedad moderado que la persona pueda manejar, servirá para mantenerla a salvo de presentar conductas de riesgo.