Sin inversión

Especial
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No puede haber crecimiento económico, ni desarrollo, sin inversión, pero en México la inversión se está desplomando. El tema, sin embargo, no parece preocuparle al Gobierno. Es un error muy grave.

La inversión fija bruta ha caído por meses según el Inegi. En octubre de 2019 el índice nacional registró una baja de 8.7% frente al mismo mes de 2018. En los componentes, la construcción bajó 8% y la adquisición de maquinaria y equipo 9.5 por ciento.

Claro que hay motivos de preocupación. El maestro Gabriel Díaz Rivera, sociólogo, apunta: “La inversión que se hace hoy se refleja en el crecimiento en dos o tres años”. Lo que no se invierte hoy será así un lastre para la economía en el futuro.

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Si el Gobierno no logra un aumento en la inversión en este momento, las posibilidades de tener una economía que crezca al 4% en el sexenio, como ha prometido el presidente López Obrador, se verán virtualmente nulificadas.

Es cierto que las grandes empresas nacionales han prometido realizar grandes inversiones. El Gobierno afirma, por otra parte, que ya está empezando sus nuevos grandes proyectos, como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

El Gobierno de la Ciudad de México señala, a su vez, que ya ha liberado las nuevas inversiones de la industria de la construcción que detuvo desde 2018. Pero aun así no estamos viendo un repunte de la inversión.

Hay una explicación. La inversión pública es muy pequeña en comparación con la privada. En 2018 la inversión del Gobierno en México representó solamente 2.9% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la privada alcanzó el 17.5%, según datos del Consejo Coordinador Empresarial.

La mayor parte de la inversión privada, por otra parte, proviene de las pequeñas y medianas empresas. Aun si todas las grandes empresas cumplen con sus promesas de elevar la inversión productiva, cosa poco probable, de nada servirá si las pequeñas siguen afectadas por la incertidumbre y no se atreven a iniciar nuevos proyectos. Y no se puede generar confianza, por otra parte, cuando los políticos, como el Gobernador de Baja California, acusan a los empresarios de ser “como puercos que chillan como si estuvieran atrapados en un cerco”.

El nivel total de inversión en el país llegaba apenas al 20.9% del PIB en el tercer trimestre de 2019, mientras que un año antes había alcanzado el 22.4 por ciento. La inversión pública se encontraba 11.1% abajo del mismo trimestre de 2018, la privada 5.5% (México Evalúa). Con estas cifras, es difícil prever buenos tiempos más adelante.

En esta ocasión no podemos culpar a las circunstancias externas. Si bien la economía mundial no se encuentra en su mejor momento, Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, mantiene desde hace más de una década un crecimiento sorprendente para una economía desarrollada. The Economist estima que cerró el 2019 con un avance de 2.3%. El que la economía nacional esté estancada es solamente culpa de que no estamos invirtiendo.

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Si realmente quisiéramos crecer más, para generar empleos y prosperidad, nuestra inversión productiva tendría que ser muy superior a la actual de 20.9% del PIB. Corea tiene una inversión de 30%, China alcanza 44 por ciento. Por eso ambos países crecen más que México. El crecimiento no se da por arte de magia. Requiere de una varita que se llama inversión.

Empleos formales

Sorprende que en 2019, un año sin crecimiento económico, haya aumentado el número de empleos registrados en el IMSS; pero se crearon 342 mil nuevos puestos de trabajo, una vez que se descartan los que se perdieron. Aun así, se trata de la menor creación de empleos formales en México desde 2010.