Aquí lo dije apenas el pasado 4 de septiembre.
Dije que en Palacio y en Palenque habían pasado del miedo al pavor a Ricardo Salinas Pliego.
Miedo y pavor que convirtieron al polémico empresario en un verdadero perseguido político.
Perseguido por la nueva mafia del poder –motejada como Morena–, cuyos dueños perciben a Salinas Pliego como el verdadero peligro para sus gobiernos dictatoriales.
Y es que, en los hechos, Salinas Pliego es el opositor más persistente al régimen dictatorial de los gobiernos “morenistas” y es el principal promotor del cambio político en México.
Un opositor natural al régimen dictatorial, desde el momento en que el dueño de Televisión Azteca y de Elektra asumió su responsabilidad social de ser el principal defensor de libertades fundamentales, como la propiedad privada, la libertad de expresión, el libre mercado y como la libertad de elegir a los gobernantes bajo reglas claras, con árbitros independientes y en medio de un Estado democrático, con verdadera división de poderes.
Responsabilidad social que el propio Salinas Pliego ratificó en su “bunker” de TV Azteca, frente a sus colaboradores, a quienes el pasado 11 de septiembre convocó a ser parte de la resistencia contra la dictadura de Morena. Convocatoria que, por otro lado y de manera natural, desató las amarras de “la jauría criminal” de la dictadura de Palacio y de Palenque.
Y es que Salinas Pliego no sólo es un hombre de empresa perseguido con todo el poder de las instituciones del Estado, sino con todo el odio del que es capaz el “narco-gobierno” del cártel criminal que se adueñó del poder en México y que se autodefine como Partido Morena.
Fobia que en los violentos tiempos mexicanos más bien parece una invitación a que intervengan “los matones” a sueldo para impedir que sigan creciendo “los peligros” para el cártel criminal de Morena.
Sí, resulta que desde el momento en que Salinas Pliego dijo de manera pública cuál sería su papel en la historia, en ese momento prendió los focos rojos de lo más radical del cártel criminal de Palacio y de Palenque.
Desató la fobia criminal del “narco-Estado”; fobia que podría terminar en tragedia, igual a la “fobia” que hace poco más de medio siglo costó la vida a reputados empresarios como Eugenio Garza Sada y Fernando Aranguren, en Nuevo León y Jalisco, respectivamente.
Y por eso, porque el valor ciudadano y la congruencia social de Salinas Pliego lo ponen en peligro, reproducimos un fragmento del Itinerario Político del 18 de septiembre del 2023, titulado: “¡Garza Sada y Aranguren, a 50 años de los crímenes!”.
Así lo dije: “Ayer domingo, 17 de septiembre del 2023, se cumplieron 50 años del secuestro y asesinato del empresario regiomontano, Eugenio Garza Sada, ocurrido el 17 de septiembre de 1973.
“Además, el próximo 10 de octubre del 2023, se cumplirán 50 años del secuestro y asesinato del empresario jalisciense, Fernando Aranguren, ocurrido el 10 de octubre, también de 1973.
“Los dos crímenes fueron disfrazados de secuestros fallidos; atentados planeados y ejecutados por integrantes de la Liga Comunista 23 de septiembre, grupo guerrillero que nació el 15 de marzo de ese mismo 1973.
“Como queda claro, se trató de crímenes cometidos contra dos de los más reputados empresarios de la época y se produjeron a la mitad del gobierno de Luis Echeverría (1970-1976); gestión presidencial que se caracterizó por un permanente ataque a los sectores productivos, especialmente a los grandes grupos empresariales.
“Grupos como el encabezado por Eugenio Garza Sada, fundador de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y del Tec de Monterrey; además de jefe de Femsa, Visa y de la Cervecería Cuauhtémoc.
“En su momento y luego de los crímenes de Garza Sada y Aranguren, los hombres de empresa cerraron filas y, por ejemplo, durante el funeral del regiomontano los asistentes abuchearon a Echeverría, quien debió salir de forma apresurada del lugar.
“Y es que desde que se produjeron las dos muertes se especuló que se trató de crímenes de Estado, ya que Echeverría había entrado en colisión frontal con grupos empresariales de Nuevo León y Jalisco.
“Investigaciones periodísticas posteriores confirmaron que, en efecto, los supuestos secuestros fallidos en realidad fueron crímenes ordenados por el Estado, ya que desde la Secretaría de Gobernación y con aval presidencial, la Liga Comunista 23 de septiembre fue un instrumento creado y financiado por el gobierno federal y cuya utilidad era política.
“Es decir, que la orden desde el poder no fue un secuestro, sino la muerte de Garza Sada y Aranguren y los operadores fueron supuestos guerrilleros, quienes realizaban secuestros reales a cambio de cantidades millonarias de dinero dizque para financiar su activismo; secuestros que eran una pantalla para justificar sus acciones al servicio del gobierno de Echeverría.
“Sin embargo, los crímenes y la persecución del Estado no amedrentaron a los hombres de empresa de aquellos años quienes, al contrario, buscaron una respuesta en el activismo político en el partido como Acción Nacional, del que surgió una camada de políticos-empresarios que alcanzaron el poder, en el año 2000, con Vicente Fox, al que reclutó Manuel J.Clouthier”. (FIN DE LA CITA)
Sí, la fobia del Estado y de la mafia del poder contra Salinas Pliego, es la misma que podría alentar a “los matones” de Palacio y de Palenque.
Al tiempo.


