¿Puede gobernar, si no gobierna su casa?

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Y, no, la aseveración no viene de los malquerientes del Presidente electo y de su partido. No, se trata de una convicción creciente entre políticos, legisladores y gobernantes que hoy medran en el partido Morena y que ayer vivieron del PRI, del PAN y hasta del PRD.

Pero más allá de los dichos y de lo que se escucha en comederos políticos, los hechos gritan; ¿cómo van a gobernar si no pueden con el gobierno de su propia casa?

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Y, como saben, la gota que derramó el vaso fue la grosera exhibición de fastuosidad ofrecida por uno de los más cercanos al presidente López, quien insensible al mensaje de contradicción de su discurso y hasta de su persona, terminó por avalar -en su contra-, uno de sus más potentes mensajes: “No más gobierno rico con pueblo pobre”.

Sí, el de AMLO será un gobierno rico, frente al pueblo pobre.

Pero nadie en Morena –ni políticos ni intelectuales, periodistas, opinadores y menos los oportunistas–, fueron capaces de advertirle a López Obrador, a la señora Yeidckol Polevnsky y a sus cercanos, sobre el escándalo que significaría la fastuosa y fatua boda de César Yáñez.

Y no, el problema no es la boda, el problema es que con hechos, más que palabras, destruyen a toda velocidad el discurso del cambio.

¿No hay nadie en Morena, entre los cercanos a López Obrador, que sea capaz de detener el espectáculo de demolición del lopezobradorismo?

Parece que a nadie le importa. Y es que la escandalosa boda y el ofensivo derroche son apenas el circo más reciente.

Casi de manera simultánea a la boda, otro escándalo ganó la risa y abonó a la demolición de Morena. Nos referimos al escandaloso gobierno de Cuauhtémoc Blanco, en Morelos.

El futbolista usó a Morena para ser alcalde y luego gobernador y, como si gobernar fuera igual al deporte de las patadas, llenó su gabinete con payasos del futbol, desde árbitros, futbolistas y hasta cronistas; Morena y el circo.

Pero el escándalo de Cuauhtémoc Blanco tendrá su propio combustible para demoler a un gobierno de caricatura. Otros escándalos ya los superaron, como el de Puebla, en donde el experredista y neomorenista Miguel Barbosa va de tumbo en tumbo.

Morena perdió la elección en Puebla frente a la panista Martha Érika Alonso. Barbosa se negó a reconocer la derrota, forzó un recuento voto por voto que, al final, también lo derrotó.

Otro escándalo, porque la señora Yeidckol Polevnsky y el señor Barbosa se niegan a reconocer la derrota. Morena y el circo.

Y como el espectáculo tiene que continuar, aún no desaparece de los medios y de las redes el ridículo que hizo el partido Morena al designar al stripper Sergio Mayer como presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.

Y la cereza del pastel la vimos el 2 de octubre. Hace 50 años el entonces joven jilguero del PRI, Porfirio Muñoz Ledo, defendió al gobierno represor de Gustavo Díaz Ordaz. Hoy, Muñoz Ledo es artífice de la inscripción en letras doradas de la leyenda que honra a los mártires del 2 de octubre, en frontispicio de la Cámara de Diputados. Morena y el circo.

¿Quién gobierna en Morena? ¿Así quieren gobernar al país?

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