Dos recuperaciones

Foto: Forbes México / Staff Forbes
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Veíamos ayer el comportamiento de los mercados laborales en México y Estados Unidos. De la comparación pudimos observar cómo nuestras reglas permiten defender mejor el empleo, pero al hacer menos flexible el mercado laboral, y sin contar con un Estado de Derecho razonable, generan un “mercado negro”, la informalidad, en la que se desempeñan más de la mitad de los mexicanos.

Con base en esa comparación, podemos suponer que la velocidad a la que se recuperará el mercado estadounidense será notoriamente mayor que la que veremos en el empleo formal en México. Y también podemos concluir que la informalidad ocupará un mayor espacio en los próximos meses, aportando la flexibilidad que la formalidad no tiene.

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Ahora lo importante es ver qué tan rápido puede ocurrir esa recuperación de la economía, que vaya jalando el empleo. No es sencillo hacer pronósticos, por la magnitud de la caída, y porque su causa principal, el distanciamiento, existirá mientras no tengamos resuelta la inmunidad al virus. Diferentes políticas frente a la pandemia provocan diferente magnitud del distanciamiento, y eso también hay que considerarlo.

México y Estados Unidos (Brasil también) han sido ejemplo de cómo no manejar una pandemia. Los presidentes menospreciaron el problema, despreciaron el distanciamiento (encargándose ellos mismos de promover reuniones públicas), se han negado a usar cubrebocas, y han promovido la reactivación de la economía cuando los casos siguen creciendo. En el caso de México, el responsable médico ha actuado de manera deleznable. En Estados Unidos, los dos encargados han intentado controlar a su presidente sin éxito.

Así, mientras los países asiáticos y europeos (en lo general), han ido abriendo distintas áreas de actividad, con restricciones, y ocasionalmente vuelven a cerrar, en América andamos desatados, sin control de la enfermedad. Sin embargo, las agencias internacionales siguen estimando una mayor caída económica para países europeos que para los americanos, aunque la OCDE incluye un escenario de recaída (W) para Estados Unidos que ya lo acercaría a los dos dígitos. Habrá que esperar al impacto de los cierres recientes en California, Arizona y Texas, y al desastre que es Florida.

El distanciamiento provoca que la gente produzca y compre menos. Es un doble choque a la economía, pero me parece que el impacto del consumo es mucho más fuerte en un primer momento. Por ejemplo, las ventas de autos en Estados Unidos cayeron -50% en abril, y el promedio del segundo trimestre fue de -33%. Eso es muy importante para México, porque es nuestra industria de exportación más relevante.

En consumo al menudeo en Estados Unidos, la caída más fuerte también es en abril, con -20%, y el promedio del trimestre parece que estará en -12%. Por ahí están las estimaciones para el PIB de ese país en el segundo trimestre, y de ahí se hacen un poco menos malas para el resto del año. Midiendo como nosotros lo hacemos (comparación con el mismo trimestre del año anterior), se espera que en el tercer trimestre esté entre -6% (Conference Board) y -9% (OCDE), mientras que para el último del año podría ir de -5% (CB) a -12% (OCDE, proceso en W). Por la forma como miden el crecimiento en el país vecino, usted escuchará hablar de grandes tasas positivas: ellos comparan un trimestre con el inmediato anterior. No haga caso, o se va a confundir mucho.

La contracción en México para el segundo trimestre será mucho mayor que ese -12%, tal vez el doble, y lo que podemos esperar para la segunda mitad del año no parece que vaya a ser muy diferente. Ya lo hemos comentado: no hicimos nada para frenar la caída (por eso será mayor) ni tenemos planes para impulsar el ascenso. Peor todavía, el gobierno parece concentrado en ahuyentar inversiones y en debilitar su propia capacidad. No van a dejar nada.