¡COMISIÓN DE LA VERDAD, PARA EL PRESIDENTE MÁS MENTIROSO!

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Sin duda que el presidente mexicano hace historia.

Es histórico que en sólo 45 minutos, de su Segundo Informe de Gobierno, López Obrador haya dicho 101 mentiras. 

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Es decir, una mentira cada dos minutos, según la consultora SPIN.

Pero también es histórico que AMLO sea el presidente más mentiroso de la historia y del mundo.

Y es que según la misma consultora, desde el primer día de la gestión de Obrador y hasta su Segundo Informe, el presidente mexicano habría dicho la friolera de poco más de 30 mil mentiras, con lo que supera a su amigo Trump, que es el presidente más mentiroso de Estados Unidos.

Y también hace historia López Obrador, cuando buena parte de la sociedad mexicana debate hoy qué hacer con un presidente mentiroso, que vive alejado no sólo de la realidad sino del país, que mal gobierna.

¿Qué hacer con el mentiroso presidente Obrador cuyas mentiras no sólo provocan la muerte de personas –como en Tlahuelilpan y la pandemia–, sino que con su mitomanía tira la economía, provoca desempleo, solapa al crimen organizado, desata la fuga de capitales y, sobre todo, lleva al país a la ruina?

El asunto no es menor, sobre todo, si se toma en cuenta que un gobierno que miente y un presidente mentiroso, ponen en grave riesgo, no sólo la estabilidad del país, sino la gobernabilidad de todo el sistema –del Estado todo–, cuyo equilibrio depende, sobre todo, de la eficacia de gestión y la confianza social en los gobernantes.

No es menor, el hecho de que la ineficacia del gobierno de AMLO y la proclividad presidencial por la mentira, lleven al país a la más peligrosa espiral de ingobernabilidad que –si no se detiene ya–, podría significar el fin de la propia legitimidad del presidente y en la caída de su gobierno.

Y no, no es broma; López Obrador no entiende que juega con fuego y que con su mitomanía y su ignorancia alimentan la hoguera de su caída. Y con la caída del presidente podría venir la debacle.

Y si lo duda, basta releer a un clásico como Huntington (La Crisis de la Democracia) quien sin miramientos advierte: “un gobierno que mantenga el consenso de los ciudadanos, pero que pierda eficacia, será improductivo. Si la situación persiste, a la larga la pérdida de eficacia llevará a una disminución del consenso y, por lo tanto, a la ilegitimidad a los ojos de los ciudadanos, e incluso a una posible caída”.

Pero dice más: “solo un gobierno que se basa en la eficacia y en el consenso, es un gobierno plenamente legítimo y así, en los sistemas políticos contemporáneos, cada vez más la legitimidad es producto de las prestaciones gubernamentales que satisfacen las exigencias de amplios grupos sociales”.

Dicho de otro modo, resulta que el Segundo Informe de Gobierno de AMLO nos confirma que esas dos variables –la eficacia y la confianza–, están seriamente trastocadas por un presidente incapaz para gobernar y que –además–, suplanta la eficacia con la mentira.

Y es que también quedó claro que el mayor y el más eficaz logro en la gestión de Obrador es que convirtió el engaño y la mentira en la más potente política pública; miente y engaña ante los fracasos cotidianos y todas las mañanas se escapa por la puerta de la realidad alterna.

No entiende el presidente –y ninguno de sus leales le hace entender–, el peligro que corre su gobierno al debilitar todos los días la legitimidad que lo llevó al poder.

Y es que hace 21 meses AMLO pudo ser el presidente con la mayor legitimidad de la historia –con 30 millones de votos–, pero 21 meses después es el presidente más ineficaz, más cuestionado y el que más oculta la verdad detrás de sus mentiras.

Sólo es cuestión de tiempo, muy poco tiempo, para que López agote el bono de legitimidad que le entregaron los electores, para que esa legitimidad se evapore y se acabe el respaldo social. Y un gobierno sin respaldo social, sin credibilidad y sin resultados positivos, es un gobierno prendido con alfileres; un gobierno que caerá en cualquier momento.

Por eso, es urgente que la sociedad civil organizada y los partidos opositores –o una combinación de ambos–, establezcan una “Comisión de la Verdad”, no para llevar a juicio al presidente mentiroso y criminal, sino para exigir que hable con la verdad.

Y es que sólo la verdad y el reconocimiento de las fallas, pueden salvar al país de la indeseable espiral de ingobernabilidad y pueden evitar la caída del gobierno y del presidente López Obrador.

De ese tamaño es la crisis que provocó el peor gobierno y el peor presidente de la historia.

Al tiempo.