Barril sin fondo

Especial
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El lunes le comentaba que el gobierno federal ha transferido a Pemex al menos 162 mil millones de pesos: 97,100 en diciembre pasado, y 65 mil en abril, estos últimos como dispensa de cobro de derechos. No sé si haya otros movimientos que no sean públicos, porque no está fácil seguir la contabilidad creativa de este gobierno.

Ese dinero ha hecho falta en la lucha contra la pandemia. Esta columna propuso, hace ya más de dos meses, que se otorgara el equivalente a un salario mínimo a los hogares que dependen de la economía informal. De acuerdo con los datos publicados ayer por INEGI, hay 31 millones de personas en la informalidad (en sentido amplio), conformadas por poco más de 15 millones que trabajan en el sector informal: 2.3 millones en trabajo doméstico, 7.8 millones en empresas, gobiernos e instituciones, y 5.6 millones en el sector agropecuario (agricultura de autoconsumo).

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Ofrecer un ingreso equivalente a un salario mínimo a todos los trabajadores del sector informal (15 millones), por un lapso de tres meses, suma 140 mil millones de pesos. Por otra parte, equivale a la mitad del ingreso que suelen tener en su trabajo normal, de forma que ofrecerlo a cambio de exigirles quedarse en su casa no era un mal arreglo. Esto hubiese permitido tener realmente una cuarentena, sin causar un daño excesivo a la población. No tuvimos ni una cosa ni la otra. Por eso la dichosa curva no se aplana, pero al mismo tiempo las presiones económicas crecen.

Puesto que localizar a los informales no es sencillo, otra forma de utilizar los recursos era posponer el cobro de cuotas de seguridad social. Tres meses de todos los ingresos del IMSS equivalen a poco más de 100 mil millones de pesos. El gobierno federal pudo financiar esos tres meses, para cobrarlos a los patrones a partir del 1 de julio, en doce mensualidades con tasa de interés equivalente a Cetes, sin ninguna dificultad ni pérdida. No lo hizo y en abril perdimos más de medio millón de empleos formales, que no son nada fáciles de volver a crear. Todavía el Presidente tuvo la ocurrencia de decir que crearía dos millones de empleos en el año, cifra jamás alcanzada. En realidad, ha perdido ya más de un millón.

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Son dos ejemplos de alternativas para utilizar recursos escasos. El gobierno mexicano no tiene mucho dinero disponible, a diferencia de lo que creen muchas personas, y al parecer también creían los que ganaron la elección. Como comentamos el lunes, aunque el gobierno gasta cerca de 6 billones de pesos, lo más que pudo “ahorrar” este gobierno fueron 300 mil millones, que convirtieron en gastos nuevos de 600 mil, por lo que acabamos perdiendo 300 mil millones de pesos. Un tercio de eso en Pemex, sin considerar las pérdidas de la empresa que, como usted sabe, fueron de más de 700 mil millones de pesos el año pasado, 500 mil en el primer trimestre de éste.

La idea de que Pemex puede convertirse en palanca de desarrollo, propia de hace medio siglo, nos está costando mucho. Las pérdidas de la empresa suman 1.3 billones de pesos (doce ceros). Si quitamos la parte contable (contrato colectivo y pérdida cambiaria), las pérdidas operativas son de 600 mil millones de pesos en 15 meses: 40 mil millones por mes. Como hemos visto, con eso alcanzaría para cubrir todos los ingresos del IMSS, y sobrarían 10 mil millones de pesos al mes. Precisamente por eso la reforma energética buscaba minimizar el costo de Pemex y garantizar el abasto con opciones distintas, todas pagando al Estado más de lo que Pemex paga por cada gota de petróleo. La necedad está costando millones de tragedias personales.