UN PAÍS EN LLAMAS. NO A LA VIOLENCIA DESDE LA VIOLENCIA MISMA

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Desde hace meses los encabezados de los periódicos muestran noticias centradas en tiroteos, robos o destrucciones como los que realizan los llamados grupos “liberales”. Ejemplo de ello son los siguientes: “Comando acribilla a una familia en Cancún”, “#Feminicidio78 Laura fue asesinada a puñaladas por su expareja en Iztapalapa” , “Los llamados anarquistas realizan destrozos en el centro histórico”, y la nota estrella: “Balacera en Culiacán. La ciudad está sitiada”, así como otros tantos referentes.

Frente a estos acontecimientos, el presidente López Obrador hace alarde de la “no violencia” como lema de su gobierno. En Oaxaca afirmó que aunque los conservadores y los autoritarios quieran que gobierne de otro modo, la doctrina de su administración es la hermandad, la no violencia y el amor al prójimo.

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Pero, ¿es factible controlar la agresión con no violencia, hermandad y amor al prójimo?

Diversos autores definen la agresión como una expresión del odio. Sin embargo; el odio junto con el amor; constituyen los sentimientos a partir de los cuales se conforma la vida psíquica del ser humano.

Por su parte, la agresión puede llegar a generarse a partir de la frustración, la envidia, el abuso y el miedo. 

Una de las primeras frustraciones a la que se enfrenta el bebé es la demora para ser alimentado, a lo que reacciona con llanto que puede llegar a ser descontrolado. Este llanto es la primera manifestación de agresión que el ser humano presenta por frustración. Mediante él, el bebé expresa su necesidad y demanda la pronta satisfacción y de manera simultánea, este llanto también lleva la intensión en la imaginación, de agredir a la madre por su demora.

Por su parte, la envidia es descrita como el sentimiento de enojo contra otra persona que posee algo —un auto, una pareja, algún atributo físico, mejor puesto en el trabajo— que la persona desea, teniendo el impulso de quitarle o dañar al objeto que el otro posee.

La persona envidiosa se molesta ante la satisfacción ajena, lo que le provoca el impulso de agredir al otro. Solamente se va a sentir tranquila al contemplar la desgracia del otro. 

Para lograr vivir en sociedad, el ser humano requiere de controlar la agresión para lo cual necesitará tanto de mecanismos internos como externos.

Ante la frustración por la demora para ser alimentado, el bebé puede lograr controlar la agresión chupándose la mano o algún objeto cercano a él —la cobija o algún juguete—-.Si esto no funciona, entonces tienen que existir mecanismos externos como la presencia de una madre firme que le transmita seguridad y contención a su hijo.

En una sociedad como la nuestra en donde impera la agresión, se requiere de mecanismos externos para su control. Mecanismos que tendrían que venir de parte del Estado que la contengan pero al igual que en el caso del bebé que necesita de un adulto para controlar la agresión; el país requiere de líderes que puedan controlar a una ciudadanía que ha desatado la violencia y la agresión para lograr sus objetivos sin que esto remita a la complacencia ni a más violencia.

¿México contará con líderes capaces de contener y controlar la violencia manifiesta en sectores de la sociedad y ponga a salvo al sector de la sociedad que la padece? La pregunta queda abierta…