¿POR QUÉ NO DUERME MI HIJO? TRASTORNOS DE SUEÑO EN EL NIÑO

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El ser humano requiere dormir para restablecer el equilibrio físico y psicológico. Tanto en los niños como en los adolescentes, el dormir permite además, liberar las hormonas del crecimiento, así como favorecer los procesos de atención y memoria, ayuda en la consolidación del aprendizaje y promueve un mejor comportamiento.

El ser humano invierte un tercio de su vida en dormir, pero ¿qué sucede en los niños cuando no logran conciliar el sueño? ¿A qué se deben los trastornos del sueño en los niños?

Son diversos los trastornos que presentan los menores en el sueño, los más comunes son: el insomnio, las pesadillas, sonambulismo, terrores nocturnos e hipersomnia.

El insomnio es el trastorno que mayor frecuencia se presenta. En los infantes entre los 0 y los 3 meses de edad, generalmente se debe a un mal programa de alimentación que se caracteriza por la falta o por el exceso de leche en el bebé.

Igualmente la presencia de una madre ansiosa que durante la noche constantemente este verificando que el bebé sigue respirando y no haya sido víctima de la muerte de cuna. Si la ansiedad es muy intensa, se la puede transmitir al menor provocado que el bebé no logre conciliar el sueño.

Posteriormente, entre los 3 y los 12 meses, los trastornos en el sueño se pueden deber a cuestiones psicosomáticas como son la aparición de la dentición, lo que le causa molestias al bebé alterando la dinámica del sueño.

Igualmente el bebé no logra dormir cuando percibe por parte de la madre un abandono afectuoso provocado, por ejemplo, que por las actividades laborales de la madre quien debido al cansancio pone escasa atención hacia su bebé quien al percibirlo se muestra irritante presentando entre otras alteraciones, problemas en el sueño.

Los terrores nocturnos y las pesadillas se pueden presentar debido a vivencias traumáticas como pueden ser por separaciones prematuras de la madre, cirugías o emociones intensas entre otras.

Ejemplo de ello es el caso de una niña de 8 años de edad que vivió la experiencia de haber experimentado la muerte de su nuevo hermanito, un bebé que nació con problemas que le provocaron la muerte y cuyo cuerpo inerte la menor pudo observar.

A partir de entonces, la niña empezó a presentar terrores nocturnos en donde sus muñecos de peluche a los que había sido aficionada, ahora le representaban el cuerpo sin vida de su hermanito provocándole una gran angustia que no le permitía conciliar el sueño y además le generaba un llanto intenso.

Para que el niño pueda conciliar el sueño es necesario que se sienta seguro y en el caso de los bebés, es necesario que se sienta cómodo y sus necesidades de alimentación hayan sido satisfechas.

Cuando el menor no puede dormir, se muestra irritable, cansado, deprimido, con inclinación a hacer berrinches; conductas que provocan en los padres enojos generando así un círculo vicioso entre el malestar del bebé y de los padres.

Los trastornos del sueño en el menor por lo general se deben a una angustia infantil que debe ser resuelta por especialistas tales como los psicólogos.