Más allá del fantasioso discurso presidencial –que imagina un México inexistente–, la realidad traicionó a la presidenta de México, durante el mensaje por el segundo año de gobierno.
Y es que en medio de la mayor fractura que se vive al interior del partido oficial y del proyecto de la “4-T”, lo cierto es que “la presidenta” confirmó el distanciamiento con su antecesor y mecenas, López Obrador.
En efecto, cuando Claudia Sheinbaum arengó –voz en cuello y en cadena nacional de radio y televisión–, que no existe división en su partido, en su movimiento y en su gobierno, la realidad confirma todo lo contrario.
Es decir, que asistimos a la mayor y más profunda fractura en la breve historia del Partido Morena en el poder, al extremo de que el mensaje central de Palacio –durante la entrega del segundo informe–, fue negar no solo al gobierno fallido, sino el rompimiento con el “mandón” de Palenque.
Un rompimiento que muchos se niegan a reconocer, a pesar de que está a los ojos de todos y que llevó a los operadores de Palacio al extremo de ordenarle “a sus aliados” de la llamada “prensa nacional” que los titulares del miércoles 2 de septiembre enfatizaran precisamente la negación del rompimiento entre la presidenta y su antecesor.
Por eso, ayer los titulares de la mayoría de los medios –de prensa, radio y televisión–, fueron variantes de la arenga de que no existe fractura en la mal llamada “4-T”. Sin embargo, la división de Morena está a la vista de todos, más allá de que la “señora presidenta” se empeña en negarlo.
Pero vamos por partes.
Casi todos los medios del país colocaron como mensaje central del informe, la siguiente declaración presidencial: “¡Que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, no hay rompimientos!”. (FIN DE LA CITA)
¿Y para qué una exaltada arenga en el mensaje presidencial, si no hay división y tampoco rompimiento?
¿Para qué hacer referencia y destacar ese menaje, si no existen problemas entre Palacio y Palenque?
¿Por qué la instrucción desde Palacio, a todos los medios, para colocar como titular principal del informe, la breve declaración de que no existe ruptura en Morena?
¿Por qué no acudieron al segundo informe, el expresidente López Obrador, su esposa o alguno de sus principales paleros?
¿Por qué no acudieron al informe los hijos del expresidente?
¿Por qué no acudieron al informe “personajes” como “Andy” López Beltrán, como Rubén Rocha Moya y otros “morenistas” señalados por el gobierno norteamericano como vinculados al crimen organizado?
¿Por qué durante su informe, la señora presidenta sólo se refirió de manera breve y tangencial de los fallidos proyectos emblema de su antecesor, López Obrador, a pesar de que han sido blanco de críticas en todo el mundo?
Al final de cuentas –como lo he dicho aquí en muchas ocasiones a lo largo del gobierno de Claudia Sheinbaum–, sólo era cuestión de tiempo para que ocurriera lo inevitable; el rompimiento entre Palacio y Palenque.
Y es que el Maximato que por todos los medios intenta López Obrador, resulta inviable por una razón elemental.
Como todos saben, Obrador construyó Morena con la ayuda y el dinero de los cárteles criminales de todo el país. Gracias a esa alianza llegó al poder en 2018, en la primera “narco-elección”.
También todos saben que en las elecciones intermedias del 2021 y la contienda presidencial del 2024, los cárteles criminales hicieron su parte para alcanzar el poder político no sólo en estados y municipios, sino en Palacio.
Pero resulta que la alianza que hizo posibles las victorias de Morena y el empoderamiento criminal en las contiendas electorales de 2018, 2021 y 2024, fueron producto de un acuerdo con López Obrador, quien a cambio ofreció impunidad total para las mafias que lo apoyaron.
Pero hoy, a dos años de que se escondió en Palenque el expresidente López, la “señora presidenta” tiene serias dificultades para garantizar la alianza y la impunidad con los mafiosos de los cárteles.
Peor aún, día con día el gobierno norteamericano exhibe los vínculos entre Morena y el crimen, lo que debilita dicha alianza y la presidenta se va quedando sola.
Incluso, al interior de la “4-T” se han prendido los focos rojos y las alarmas que poco a poco debilitan o rompen la alianza entre los “morenistas” y los grupos criminales. Grupos mafiosos que, por pura casualidad, no acudieron al segundo informe presidencial.
Por eso la urgencia de la presidenta por remarcar que “se equivocan” quienes creen o dicen que existe división en la “4-T” y en su gobierno.
Pero si aún lo dudas, el tiempo pondrá a cada quien en su lugar.
Al tiempo.


