Lorena Villavicencio aclara posicionamiento sobre la 4T

Creo que seguimos en deuda con el país incluyente, libertario, pacifista, igualitario, garantista, respetuoso de la ley y de los derechos humanos que ofrecimos en las urnas

Foto: W Radio
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Si la Cuarta Transformación no consolida el Estado Constitucional, basado en el respeto cabal a los derechos humanos, la división de poderes, la justicia garantista y restaurativa, y apuesta a una sociedad igualitaria que garantice una vida libre de violencia a las mujeres y niñas, y, desde una una mirada laica, impulse el  libre desarrollo de la personalidad, no lograremos la transformación del país. 

La austeridad es importante pero si la corrupción permite que algunos personajes del círculo cercano sean intocables, no es suficiente, y menos cuando persiste la impunidad institucional, donde no hay consecuencia contra los funcionarios que no asumen su responsabilidad. 

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Como feminista y mujer de izquierda, creo que seguimos en deuda con el país incluyente, libertario, pacifista, igualitario, garantista, respetuoso de la ley y de los derechos humanos que ofrecimos en las urnas. 

Y realmente me preocupa que el Presidente no logre entender que la violencia de género es un tema prioritario, para poner fin a la profunda discriminación que recae sobre el grupo poblacional mayoritario, las mujeres. 

No obstante, las mujeres legisladoras hemos sido un faro de luz para avanzar en la ampliación de derechos de las mujeres y algunos otros temas. 

Sé que el Presidente tiene buenas intenciones, pero debe entender que el mundo cambió y debe replantear sus prioridades y darle oportunidad a su gabinete, hay mujeres y hombres talentosos, así mismo debe acostumbrarse y acostumbrarnos a la crítica, es muy saludable que tengamos el contrapeso de la sociedad cada día más exigente. Eso nos obliga a ser mejores en nuestra responsabilidad pública. 

Es importante tener conciencia de qué hay poco tiempo para dar resultados y lograr edificar  un país distinto, y que no podemos hacerlos solos, necesitamos de la sociedad.  Lo que lamento es que se han multiplicado al interior del grupo parlamentario, los censores del pensamiento, que le hacen daño a la libertad de expresión.

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Cuando  Morena siendo de origen, un movimiento social amplio e incluyente, debería ser un espacio de intercambio libre de ideas, de pensamientos y también de crítica constructiva y acompañar en sus exigencias y demandas a las feministas, a la sociedad civil organizada y nuevos movimientos sociales que enriquecen la democracia. 

Debo decir que el Presidente es un hombre de mirada amplia e humanista, que ha cruzado el país y sus inequidades, por ello no entiendo su falta de empatía hacia quienes exigen el cumplimiento de sus derechos, como el movimiento amplio de mujeres y feministas, y también la ausencia de una  respuesta puntual a esos reclamos legítimos, como parte de sus responsabilidades. 

Como mayoría parlamentaria,  no debemos olvidar quienes somos y cuáles son nuestras causas. Y desde ahí apoyar al Presidente, siempre teniendo en el horizonte que lo importante es el país.

Asumiendo siempre como carta de navegación nuestra declaración de principios y programa de gobierno, entendiendo además que la democracia se mide no desde las decisiones de la mayoría, sino desde la capacidad de está para incluir otras miradas y posturas emanadas de la pluralidad política, que mantenga el diálogo y logre el entendimiento. 

Si las mujeres seguimos siendo invisibilizadas en la violencia permanente y feminicida que se ejerce sobre nosotras, no habrá cuarta transformación. Por qué tampoco habrá un ejercicio posible de nuestros derechos humanos, de acceso a la justicia, libertades y seguridad. Y entonces sí, diré lo mismo que mi filósofa de cabecera Mafalda, por favor paren al mundo que me quiero bajar! 

Finalmente decir que la polarización no es el lenguaje que nos permitirá salir avante  de la pandemia sanitaria, ni crisis económica y la violencia. Todos y todas, incluido el Presidente debe pavimentar el camino de la reconciliación y el reconocimiento del otro, la otredad.