LA SALUD MENTAL EN TIEMPOS DEL COVID-19

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El 10 de octubre fue decretado por la Organización Mundial De la Salud (OMS), como “El Día Mundial de la Salud Mental”; sin embargo, en el presente año, la conmemoración llega en un momento en que la pandemia del COVID-19 ha alterado la vida de todos nosotros.

Desde hace más de 6 meses desde que se decretó la emergencia sanitaria en nuestro país, los mexicanos hemos tenido que enfrentar diferentes cambios en nuestro sistema de vida que han trastocado la salud mental de los individuos.

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Dichos cambios han representado muchos retos: para los estudiantes, que han tenido que adaptarse a las clases a distancia, sin la posibilidad de tener contacto físico con sus compañeros y con sus maestros, así como tener la incertidumbre sobre su futuro escolar y profesional.

Igualmente para los trabajadores, cuyos medios de subsistencia se han visto amenazados afectando sus medios de vida; para el personal de salud, que trabaja bajo presión, sin el equipo de seguridad necesario y con la amenaza de ser contagiado y contagiar a su familia y para la población en general que ha visto restringida su vida social, cultura y de diversión.

El reto más difícil ha sido el de enfrentar la pérdida de un ser querido víctima de la enfermedad por COVID-19, del que probablemente no pudieron ni despedirse.

Bajo dichas circunstancias; ¿cómo se puede conservar la salud mental?.

El concepto de salud mental es difícil de definir. En 1948 la OMS adoptó la definición de salud como: “Salud, incluida la salud mental, es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”.

Sin embargo, si se aplicara literalmente este criterio, sería difícil encontrar personas que fueran realmente sanas. La salud mental no sólo se ha definido en términos de la ausencia de rasgos patológicos, sino como el funcionamiento armónico de la personalidad, lo cual implica racionalidad y flexibilidad para adaptarse a los cambios de la vida y capacidad para establecer relaciones satisfactorias con los demás (De la Fuente R, 1997).

En estos tiempos de pandemia, el reto mayor para los seres humanos es el poder tener la flexibilidad y la racionalidad necesarias para enfrentar los cambios que exige la emergencia sanitaria y poder adaptarse a la nueva forma de vida.

Estar conscientes de las propias potencialidades y limitaciones, hacer uso de la creatividad para poder transformar la experiencia dolorosa en algo útil, asumiendo las dificultades como una oportunidad para aprender.

Establecer hábitos tales como horarios para realizar el trabajo, hacer pausas para descansar, alimentarse saludablemente, tener horario para dormir, realizar alguna actividad física y mantener una dinámica familiar en armonía.

Según cifras oficiales, los países gastan sólo el 2% de sus presupuestos sanitarios en salud mental. Ante tal circunstancia, en estos tiempos de pandemia es indispensable el autocuidado para conservar la salud mental.