¿Farmacia o “changarro”?, el otro ridículo mundial

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Tal parece que en los gobiernos de Morena no se cansan de hacer el ridículo.

Y es que ahora pasaron de la “ideota” de construir una “megafarmacia”, a la “ideota” del “changarro” de medicamentos.

“Ideotas”, las dos, que retratan de cuerpo completo la estulticia de los gobiernos, tanto de López Obrador, como de Claudia Sheinbaum.

Gobiernos que suponen que los ciudadanos son idiotas, bobos o, de plano, retrasados mentales.

Pero acaso el peor de los ridículos es visible cuando el mundo entero se percata de la estupidez de los mandatarios mexicanos, incapaces de atender de manera profesional una de las obligaciones fundamentales del Estado; la salud y los medicamentos.

“Ideotas” que, además, van acompañadas con la recomendación pública de que los ciudadanos “no se enfermen” para no sobrecargar el sistema de salud pública.

Pero claro, las “ideotas” para resolver el desabasto de medicinas salió de “la científica” que se dice “presidenta de los mexicanos”.

Pero vamos al contexto.

Como seguramente recuerdan, un día, López Obrador se despertó con una super “ideota”; resolver el problema del abasto de medicinas –problema creado por él mismo–, mediante la construcción de una “megafarmacia”.

Se trataba, básicamente, de construir una bodega enorme a la que le pusieron estantes, un letrero en la fachada y listo, ¡problema resuelto! 

La “megafarmacia” costó 3 mil 500 millones de pesos y supuestamente iba a resolver el problema del abasto de medicinas.

En su momento la “ideota” se anunció “con bombo y platillos”, mientras los aplaudidores a sueldo hicieron lo suyo. ¡Pura felicidad!

Claro, hasta que se probó que todo era un fraude, ya que la “megafarmacia” no sirvió para nada. ¡Obvio, además del robo millonario.

Hoy, justo dos años después de su apertura, pasamos de la “megafarmacia” de AMLO, al micro “changarro” de Claudia presidenta que anunció la distribución de medicamentos en puestos callejeros.

Los llamó “Farmacias del Bienestar”, palabra propiedad de la 4T, aunque cuando ellos la usan significa todo, excepto “bienestar”.

Adiós al “mega”, ya que los “changarros” callejeros serían, según dijo “la señora presidenta”, la solución al problema del desabasto de medicinas.

¡Sí, salió más lista que AMLO! Resulta que no se necesitaba una bodegota ni gastar 15 mil millones de pesos, solo se necesitaba unos carritos de papas, pintarlos de blanco y guinda, y listo.

¡Ya están sus farmacias! Como si en este país la salud pública no fuera un desastre, Claudia Sheinbaum y la 4T encontraron la forma de precarizar aún más la salud. Pasamos de un Estado que construía hospitales, que formaba médicos, que era campeón en vacunación, a un Estado que reparte medicinas en carritos ambulantes.

Pasamos de la “megafarmacia” al “changarro” que, dicho sea de paso, se ve mucho menos surtido que un pequeño puesto de dulces.

Y del sentido común ni hablar.

¿A quién le podría parecer buena idea exponer las medicinas a las inclemencias del clima? Tener ahí cientos de medicamentos bajo las inclemencias naturales. Parece insensato, por decir lo menos.

 Sí, con sus “Farmacias del Bienestar”, Claudia Sheinbaum nos regaló, sin quererlo, la imagen perfecta de su gobierno: un gobierno que gasta 500 mil millones de pesos en destruir la Selva Maya y construir un tren que nadie usa y que se descarrila; un gobierno que gasta 75 mil millones de pesos en un aeropuerto que nadie usa porque básicamente es imposible llegar a él; un régimen que destina 20 mil millones de dólares en construir una refinería que no refina.

¿Y para la salud?

Faltaba más; para la salud se instalan carritos ambulantes.

Así la “científica” y el tamaño de su gobierno, de la responsabilidad con los ciudadanos, con los enfermos, con los más vulnerables.

Decían que el neoliberalismo quería privatizar la salud. ¿Acaso hacer de la salud pública un carrito ambulante no es otra forma de privatizarla?

Porque hoy en día, ante el desabasto, no queda de otra más que comprar medicinas en farmacias privadas.

¿Así priorizan a los pobres?

Al tiempo.