EL GRITO DE LAS MUJERES QUE DEMANDAN ELIMINAR LA VIOLENCIA EN SU CONTRA

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“Ni una asesinada más”, “no quiero ser la siguiente”, “somos el grito de las que no están”, “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en frente de la gente” fueron las consignas de la marcha del pasado lunes en que más de tres mil mujeres conmemoraron el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a septiembre de 2019, 2 mil 833 mujeres han sido asesinadas en México, y según cifras del INEGI; 6 de cada 10 mujeres mexicanas sufren violencia.

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Los diferentes ámbitos en que la mujer puede llegar a ser víctima de violencia son: el hogar, la escuela, el centro de trabajo. Lugares que se esperaría fueran seguros para ellas.

Una mujer víctima de violencia va a presentar diferentes afectaciones psicológicas dependiendo de su fortaleza psíquica y de la contención que tenga por parte de su medio ambiente.

Ejemplo de estas afectaciones será el desarrollo de un trauma que puede manifestarse como el miedo a salir sola a la calle, el desarrollo de enfermedades psicosomáticas, depresión, anorexia —que se puede desarrollar como un ataque al cuerpo que se considera sucio—-, y un tipo de violencia que busca acabar con su agresor en la figura del que se le ponga enfrente.

Dicha violencia se vuelve una forma de comunicación en donde la mujer violentada busca mediante la agresión hacia los otros y hacia sí misma, destruir el evento traumático que se aloja en la mente como un objeto maligno al que hay que exterminar.

Al actuar con tanta irritabilidad la mujer queda presa en un círculo de violencia, agresión y culpa que le deja más sufrimiento, y que para superar este círculo de dolor se requiere de atención psicológica especializada.

Igualmente las madres, los hijos, hermanos que enfrenta la perdida de un familiar en donde en el mejor de los casos puedan encontrar el cuerpo sin haber sido mutilado, son susceptibles de desarrollar algún tipo de trastorno psicológico como la depresión.

Por su parte Lenore Walker —pionera en el estudio de la violencia contra la mujer—, describió tres tipos de agresores domésticos: El más común es el maltratador que busca “el poder y el control”, que utiliza la violencia contra su pareja para hacerle sentir su poder y así conseguir tener el control sobre ella.

Un segundo tipo de agresor es el mentalmente enfermo en donde los padecimientos más comunes que puede presentar son: paranoia, trastorno límite de la personalidad, brote esquizofrénicos, trastorno bipolar.

El tercer tipo es el que presenta el trastorno de personalidad antisocial. Estos hombres suelen cometer también otros actos delictivos y ejercen la violencia contra otras personas .

Por lo anterior Walker declara que es necesario que existan programas de intervención psicológica y psiquiátrica dirigidos hacia los agresores que les brinde la posibilidad de entender y controlar la agresión.

Es necesario seguir gritando y fuerte en demanda de que el estado se ponga a trabajar para brindar soluciones reales a un problema tan real como es la violencia de genero y se de cuenta que México  se está convirtiendo en un país en donde la mujer es altamente vulnerable de sufrir violencia de genero.