El “chairo” es como el “Perro de Pavlov”

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No son pocos los observadores políticos que, de manera insistente, se preguntan sobre la impensable “fidelidad” de los llamados “chairos” a un grupo político como Morena, que ha llevado al país a la ruina.

¿Por qué los “chairos” siguen fieles a la llamada “4-T”? preguntan.

A pesar de los fallidos gobiernos de Morena, de la depredación del dinero público, del saqueo, del enriquecimiento voraz y la destrucción de los sistemas de salud y de educación.

Sí, de manera increíble, los “chairos” siguen fieles a Morena, a pesar de que la nueva mafia en el poder destruyó la democracia, acabó con el INE, con el Tribunal Electoral y le dio muerte al Poder Judicial.

¿Qué les da Morena a los “chairos” para mantenerlos no sólo fieles, sino “comiendo de la mano” de las mujeres y los hombres del poder?  

La respuesta parece estar en “la conducta condicionada” de los “chairos”; conducta que por años ha sido moldeada “por la dádiva”, la entrega de “migajas” y, en general, por el llamado “clientelismo”.

Y es que para el “chairo” todo estará bien y todo será perfecto, mientras que los mandones de Morena “hagan sonar la campana” de la entrega de las “dádivas del bienestar”.

Dádivas a los adultos mayores, a jóvenes estudiantes y desempleados, a las madres solteras y a millones de ciudadanos mexicanos a quienes los gobiernos de Morena premian con el derroche del dinero público.

Y frente a la dádiva de supervivencia, los mexicanísimos “chairos” se comportan igual que el famoso y revelador “perro de Pávlov”, que aprendió a identificar que era hora del alimento seguro, cuando escuchaba el sonido de una campana, con lo que la ciencia demostró la llamada “Teoría de la Conducta Condicionada”.

Es decir, que los “chairos”, igual que el “perro de Pávlov” saben que mientras sigan aplaudiendo, mientras sigan siendo “carne de acarreo” en plazas públicas y en pueblos de todo el país y, sobre todo, mientras sigan votando por los candidatos del partido Morena, seguirán recibiendo las migajas del poder.

Pero vamos por partes.

Como seguramente saben, el “perro de Pavlov” es el protagonista del famoso experimento del fisiólogo ruso Iván Pávlov quien descubrió y probó el llamado “condicionamiento clásico”.

Más aún, Pávlov es considerado el “padre del conductismo”, ya que demostró que animales como los perros –entre muchos otros–, aprender a asociar un estímulo sonoro –como el tañido de una campana–, con una recompensa como, por ejemplo, la comida.

Dicho de otro modo, resulta que al escuchar un estímulo sonoro aprendido previamente y asociado con el alimento, animales como los perros muestra una respuesta automática e involuntaria; saben que al percibir el sonoro ruido de la campana, llegó la hora del alimento fácil.

Algo similar ocurre con el “chairo mexicano”, quien desde la llegada de Morena al poder aprendió que al llamado del partido Morena y al enarbolar el guinda de sus banderas, le sigue la dádiva de las 30 monedas.

Y también por esa razón –porque la conducta de los “chairos” está condicionada a la dádiva segura–, menudean por todo el país los “chairos” que ardorosamente defienden, con uñas y dientes y sin el menos raciocinio, a los políticos y a los gobiernos de Morena.

Defensa a ultranza que contrasta con la ruina paulatina del país; una ruina que tarde o temprano alcanzará al dinero público y al presupuesto para comprar las conciencias de millones de mexicanos que no quieren ver que tarde o temprano no habrá dinero para seguir pagando a las voluntades “chairas”.

¿Lo dudan?

Al tiempo.