EL ADOLESCENTE EN TIEMPOS DEL COVID-19

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La pandemia por el coronavirus ha venido a alterar la vida de los seres humanos y como consecuencia a que una serie de emociones se hagan presa de las personas, como ansiedad, inseguridad, momentos de tristeza, diversos miedos, enojos y frustraciones.

Un sector de la población que ha resultado altamente afectado por los cambios en su cotidianidad ha sido la de los adolescentes.

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La adolescencia no puede considerarse como una etapa caracterizada por el equilibrio, sino como un periodo de inestabilidad, transformación y confusión que alcanza no solo a los adolescentes sino también a los padres.

Como parte de su desarrollo el adolescente enfrenta una serie de cambios en tres áreas diferentes. Los cambios  físicos —crecimiento del bello púbico, ensanchamiento de las caderas y crecimiento de los pechos en la mujer, engrosamiento de la voz en el hombre—-. Los cambios biológicos —-aparición de la menstruación en la mujer y del semen en el hombre—, y los cambios psicológicosabandonar la niñez para introducirse en la etapa de la adultez —-.

Por esta razón, el adolescente necesita del grupo de amigos —sus iguales— para relacionarse, identificarse y con quien sentirse a gusto sin tener cerca el yugo de los padres. Igualmente necesita de su espacio para aislarse, de salirse de casa, de ver a la novia, de hacer ejercicio; pero son actividades que la pandemia le ha venido a restringir.

El encierro a causa de la pandemia puede potenciar un tipo de depresión que el adolescente podría venir albergando como consecuencia del desarrollo pero que al verse limitada la convivencia con los amigos, y con las alteraciones en su cotidianidad, esta depresión puede llegar a tomar tintes de gravedad.

Los adolescentes tienen cierto gusto por desafiar a la muerte, conducta que se muestra en los desafíos que constantemente se publican en redes sociales los cuales demandan ciertos comportamientos que ponen en peligro su integridad. Sin embargo, aceptan sin miramientos.

La noción de muerte puede simbolizar muchas cosas para el adolescente, (Laufer 1998). Según estudios realizados por diversos autores, para algunos adolescentes la muerte puede estar significando no el dejar de vivir sino un medio para alcanzar un estado de “paz e inexistencia” y de esta manera disolver su estado de tensión dolorosa provocada por una depresión

Por lo que se vuelve esencial estar atento de los cambios que pueda presentar el menor como el aislarse, la irritabilidad, el desaliño en su arreglo, el descuido en general de su aspecto personal, alteraciones en la alimentación, desinterés por aquello que antes le atraía y así poder prevenir que el adolescente esté en peligro derivado de una depresión originada o potenciada por el encierro.