DEL JUEGO SIMBÓLICO A LOS VIDEOJUEGOS

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El espacio del juego es un lugar de expresión de fantasías, ilusiones, miedos y anhelos que el niño puede tener. Es un espacio de creatividad en donde pueden ser representadas simbólicamente fantasías, deseos y experiencias.

El niño puede hacer que una caja represente un coche último modelo y altamente veloz o incluso puede llegar a ser una nave espacial con la que se puede explorar el universo. También puede ser que el niño sea un líder poderoso de una banda de cazadores que se enfrentan a un grupo de animales salvajes con los que lucha y termina venciendo a sus enemigos.

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El juego simbólico es la capacidad de utilizar objetos dándoles la investidura de otros, de fingir personajes y situaciones que le brindan al niño nuevas formas de relacionarse ante la realidad.

Pero, ¿qué aspectos psicológicos intervienen en el escenario del juego de un niño?, ¿de qué manera contribuye el juego en el desarrollo del niño?

Son diversos los aspectos psicológicos que entran en el escenario cuando un niño juega, ejemplo de ello es que el juego es un espacio en donde el menor encuentra placer con el gozo que le proporcionan las experiencias físicas y emocionales del juego.

Otro aspecto es la expresión de odio y agresión que pueden presentar durante las actividades lúdicas, siendo el juego un espacio en donde el menor puede expresar impulsos de odio y de agresión en un ambiente que no le devuelva odio y violencia. Igualmente, mediante el juego el menor puede llegar a controlar la ansiedad.

Un aspecto más es que el niño puede desarrollar su personalidad mostrando inclinación por cierto tipo de juegos. También puede plasmar en un juego características de él o formas de ser de él que no aguanta o no le gustan y la deposita en otro, para mediante el juego poder destruirlas o deshacerse de esas partes.

En resumen se puede decir que el juego simbólico es un espacio de creatividad y placer en donde el niño puede desarrollar su personalidad y plasmar aquellas vivencias o aspectos de él mismo que le resulten desagradables y así lograr transformarlos.

Por otro lado y a diferencia del juego simbólico, los videojuegos son una forma que sobre todo debido al confinamiento, ha tomado mayor relevancia como opción de entretenimiento entre los niños y los adolescentes.

Con el “Atari”; máquina que consistía en una pantalla similar a la de una televisión que tenía dos controles mediante los cuales se podía simular un juego de ping pong llamado “Pong”; se dio origen a los videojuegos.

Con el paso del tiempo estas máquinas se han ido sofisticando y la temática de los juegos se han diversificado.

En un principio la temática giraba alrededor de los deportes y algunos juegos de destreza, para posteriormente ubicarse en juegos de persecución, y guerras intergalácticas, en donde lo que predomina es la violencia y la destrucción; siendo los de deportes y de guerras los que más atraen a la población infantil.

El juego simbólico es el juego del “como si” que como señale más arriba, es un espacio de creación en donde el niño plasma experiencias reales y detalles de la vida de todos los días entretejidos con sus fantasías.

Por su parte, los videojuegos pueden facilitar el desarrollo de ciertas destrezas y algunos otros pueden ayudar a desahogar la ansiedad, pero poco o nada contribuyen al desarrollo del menor.

Es importante que a pesar del encierro que padecemos desde hace meses, los niños puedan disponer de un espacio y un tiempo para poner en practica el juego simbólico y también de algún tiempo menor para poder acceder a los videojuegos.