CÓMO ADAPTARSE A LA PANDEMIA Y NO MORIR EN EL INTENTO

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A seis meses de que inició el aislamiento social preventivo y que aún siendo voluntario, como medida de seguridad ante el contagio, nos obligó a estar en casa las 24 horas del día, enfrentándonos a una experiencia de vida que hasta el día de hoy no ha tenido un solo precedente en nuestra historia y tampoco la certeza de cuándo terminará.

Dicho distanciamiento social dio paso a una desorganización del cotidiano que cada uno de los integrantes de esta sociedad llevábamos a cabo, obligándonos a inaugurar formas diferentes de cotidianidad.

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Se implantó la llamada “nueva normalidad” que estableció la “sana distancia” pues la cercanía física entre las personas se tornó peligroso al ser el hombre el transmisor del virus. Como consecuencia, los espacios públicos fueron cancelados y las actividades laborales, escolares, sociales y hasta las recreativas como los conciertos y las obras de teatro, se han visto en la necesidad de realizarse por medio de lo electrónico.

Pero, ¿cómo puede el ser humano lograr adaptarse a las nuevas formas de vida?, ¿qué tan difícil puede resultar este proceso de adaptación a nuevas formas?

Desde el nacimiento, el ser humano cuenta con una serie de funciones innatas tales como; la percepción, la memoria, la motricidad, la capacidad de síntesis y de asociación que serán instrumentos para poder resolver los conflictos que se le presenten entre sus deseos y el medio ambiente.

Para poder adaptarse a un nuevo ambiente, el sujeto puede optar por cambiar él mismo para poder adaptarse al medio, o puede intentar la modificación de ciertos aspectos del medio para lograr que éste se adecue a él.

Para lograr adaptarnos a los cambios en el sistema de vida a los que nos ha obligado la pandemia, lo podemos lograr efectuando cambios en uno mismo mediante la aceptación de la realidad que nos marca la presencia del virus.

La aceptación de esta realidad se ve reflejada cuando la persona sigue las medidas preventivas: el uso de cubrebocas, del gel antibacterial, el lavado de manos, la distancia entre las personas.

De la misma manera se pueden realizar cambios en el medio como son: la adaptación del espacio físico en casa para trabajar, estudiar, realizar reuniones virtuales así como el espacio para la convivencia entre los habitantes de la casa.

El ser humano logra estar bien adaptado si su productividad, su habilidad para disfrutar de la vida y su equilibrio mental no se encuentran alterados.

La pandemia ha significado un gran reto de adaptación a esta nueva circunstancia, sin embargo, dentro de los cambios que nos hemos visto obligados a realizar, tenemos la posibilidad de seguir siendo productivos, de crear momentos de disfrute y si fuera necesario, apoyarse de los especialistas para manejar los conflictos emocionales.

No debemos de perder la esperanza que llegará el tiempo y los medios para poder combatir al virus y así poder vivir una nueva realidad más prometedora.