CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, EN OCASIÓN DE SU PRÓXIMA VISITA A YUCATÁN

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Licenciado Andrés Manuel López Obrador:

Su visita a Yucatán en estos momentos, no puede ser calificada de otro modo, más que de inoportuna por lo menos.

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Estamos a mitad de una terrible pandemia, contingencia en materia de salud, que su gobierno no ha sabido manejar, o que ha manejado muy mal, por decir lo menos.

Estamos inmersos en una espiral de contagios, en ascenso continuo, sin que las instituciones a su cargo, puedan hacer algo efectivo para detenerla.

Todavia recuerdo cuando de manera completamente irresponsable, nos sugirió abrazarnos y salir con nuestras familias. Hay constancia videográfica de su negativa a utilizar gel y cubrebocas. Me queda perfectamente clara su afirmación de que habíamos domado la ola de contagios, cuando éstos no paran de aumentar.

Le reprocho su insensibilidad y su incoherencia, cuando tras verse forzado a admitir la necesidad de permanecer en casa, en confinamiento, ha ignorado por sistema los criminales aumentos en el costo de la energía eléctrica, que lastiman a ricos y pobres por igual, particularmente a éstos últimos, a los que reiteradamente afirma defender.

Le reclamo la indeferencia exhibida ante el deterioro de nuestra planta productiva y su reticencia a apoyar al empresariado generador de empleos, para capear el temporal, no proporcionándole elementos para salir adelante.

Repruebo su declarado populismo, que insiste en la distribución selectiva de dádivas y ayuda que no puede por su escasa dimensión, dejar de ser catalogada como otra cosa que no sea como limosna. Así no vamos a superar la contingencia y lo único que sobrevendrá es un notable empobrecimiento de la población, que alevosamente piensa utilizar para su beneficio, con evidente intención electorera.

Condeno su necedad al empecinarse en proyectos que sabemos serán de nula utilidad socioeconómica como un aeropuerto mal planeado, una refinería inútil y un tren inoperante, que implican una multimillonaria fuga de recursos, mismos que resultan indispensables en las circunstancias que vivimos actualmente.

Repruebo su actitud irracional, de entercarse en hacer giras, en este momento, en que debería ser el primero en dar el buen ejemplo de respeto a las disposiciones en materia de prevención, poniendo en riesgo su salud personal y la del gobierno de la república, que se vería conmocionado ante su falta.

¿A que viene presidente?, ¿acaso algo de lo que llega a anunciar, no podría esperar circunstancias más oportunas?, ¿no podría escoger un tiempo más prudente? Queda claro que el sentido común no es su fuerte.

Los mexicanos y los yucatecos en especial, nos sentimos agraviados por la carencia de talento, responsabilidad y sentido de la oportunidad de la administración que encabeza.

No podemos aplaudir la llegada de un presidente que puede constituirse en factor de contagio y que viene a predicar el mal ejemplo y la inobservancia a la normatividad vigente. ¿Transigirá acaso en usar el obligatorio cubrebocas?, ¿accederá cuando le ofrezcan gel?, ¿será capaz de recordar que cuando se anda en casa ajena, es imperativo atenerse a las disposiciones del anfitrión? Hago votos porque el gobernador no deje de subrayarle esto, con amabilidad, pero también con firmeza, para ver si logra hacerle recapacitar.

Su presencia en estos momentos, no implica solidaridad, no importa apoyo o ayuda alguna, no representa en absoluto beneficio alguno para nuestra entidad o para sus habitantes. Resulta imposible dejar de cuestionarle: ¿para que viene?

¿Llega a seguir polarizando?, ¿para atizar la división y el clima de crispación social?, ¿a regodearse en nuestras dificultades? Su presencia es totalmente innecesaria, le aseguro que a pesar de la señalada incompetencia y de la ausencia de apoyos, los yucatecos hallaremos la manera de superar la adversidad.

Mejor regrese a su zona de confort. Vuelva en otra oportunidad, en una ocasión más propicia, o si lo prefiere, no vuelva nunca. Nos da lo mismo, de todos modos sabemos que no contamos con usted, ni su gobierno.

Una sola cosa le pedimos: no nos perjudique, ni aumente la carga, que ya es pesada de por sí, que los yucatecos y en general los mexicanos llevamos a cuestas. En estos momentos presidente, es ideal rememorar que mucho ayuda, el que no estorba.

De antemano, gracias por lo que ya sabemos que aportará: nada.

Dios, Patria y Libertad