Brutalidad policiaca en tiempos de la 4T

Especial
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Arturo, un joven repartidor de tortillas, viajaba en su motocicleta el sábado pasado sobre la carretera estatal 145, entre Isla y Juan Rodríguez Clara, en la región de la Cuenca del Papaloapan.

De pronto, se encontró con un retén de la Fuerza Civil, la policía estatal de Veracruz. Temeroso de que lo detuvieran por no traer licencia, Arturo se salió del camino asfaltado y tomó una brecha. Al salir de ella se topó con una patrulla que le marcó el alto.

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Interrogado sobre por qué había eludido el retén, Arturo explicó que lo hizo por no traer documentos. Pero en lugar de que los agentes lo infraccionaran o lo remitieran ante alguna autoridad, fue entregado por ellos a civiles vestidos de negro que lo llevaron a una zona apartada, de acuerdo con una nota publicada el domingo por el diario Piñero de la Cuenca.

Ahí, según su testimonio, fue desnudado, golpeado y abusado sexualmente por esas personas que después lo abandonaron en un predio conocido como El Alacrán, donde permaneció inconsciente hasta que, en la madrugada, lo rescató un trabajador que pasaba en su camioneta.

Este caso de brutalidad policiaca, uno más de los que se han venido dando en la zona, llevó a los habitantes de Isla a bloquear el martes la carretera que une a esa población con Santiago Tuxtla.

Al poco tiempo aparecieron policías antimotines de la Fuerza Civil, apoyados por elementos de la Guardia Nacional, que dispersaron a los manifestantes y detuvieron a 12 personas.

En respuesta, un centenar de pobladores fue hasta la base mixta de las corporaciones de seguridad, armados con piedras y tubos e incendiaron una patrulla. Los policías contestaron disparando sus armas, como quedó registrado en videos que han circulado en redes sociales.

Por lo menos una persona fue alcanzada por una bala. Otras fueron golpeadas brutalmente por los agentes. Uno de ellos fue el reportero Juan Alberto Carmona Contreras, de El Piñero de la Cuenca.

Carmona, a quien conocen como Betillo, transmitía en vivo los hechos por redes sociales cuando uno de los policías se abalanzó sobre él, le tumbó el celular de las manos y lo golpeó. Justo antes, se había identificado: “Soy prensa, jefe”.

El reportero alcanzó a refugiarse en una casa, donde se ocultaban algunos manifestantes, pero los policías lo siguieron, tumbaron la puerta y arremetieron violentamente contra todos los que se encontraban adentro.

Hombres uniformados y encapuchados se llevaron esposado a Betillo y le subieron la playera para taparle los ojos. Frente a la patrulla PS3035, cuyo número alcanzó a ver de reojo, lo acusaron de ser miembro de un grupo delictivo y lo amenazaron con matarlo la siguiente vez que lo detuvieran.

Por suerte, pudo recuperar el celular, que se había quedado tirado y con la pantalla rota, y así dio  a conocer lo que había grabado.

Lo entrevisté ayer en Imagen Radio. Todavía con el dolor de las lesiones que le produjeron los policías, Carmona me relató que le había dado coraje ver el video que había subido el secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Hugo Gutiérrez Maldonado, en el que funcionario decía que los manifestantes habían sido los primeros en disparar.

“Eso es mentira, totalmente falso. Lo reporteros que estuvimos ahí, y los había de más de diez medios, vimos que jamás detonaron un arma los manifestantes”, me dijo.

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En un editorial, El Piñero de la Cuenca urgió al gobernador veracruzano Cuitláhuac García a definir “una estrategia de gobierno que responda a la convulsión social que vive el estado, en donde, tal pareciera, informar es delito”.

Los hechos del martes son una muestra más del desgobierno que vive Veracruz, cuya policía está fuera de control. Hace un mes mataron a la niña Genoveva Hernández, en Atzalan, y ahora acometen, a puño limpio y hasta a balazos, contra la prensa y pobladores hartos de sus abusos.