Atrocidades sin fin: 500 bolsas con cadáveres

Itinerario_político

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y los aliados entraron a lo que fueron los territorios nazis –en 1945–, el mundo entero se aterrorizó por las atrocidades descubiertas en los campos de concentración.

Montañas de zapatos, dentaduras y ropa de los judíos que perdieron la vida a manos de los nazis, en los campos de exterminio, además de fosas comunes con cientos de cadáveres producto de una atrocidad de espanto que, al final de cuentas, fue conocido como “El Holocausto”.

Han pasado 80 años de esos horrores y de nuevo las atrocidades están presente, pero ahora en el México de la llamada “4-T” del Partido Morena.

Y es que igual que en la Alemania nazi, las atrocidades descubiertas en México no sólo se localizaron en un centro de operaciones, el rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco, en donde “madres buscadoras” identificaron el primer “campo de exterminio” del crimen organizado mexicano.

No, apenas en días pasados, las incansables madres de los cientos de miles de desaparecidos realizaron un nuevo hallazgo macabro; de nueva cuenta un cementerio clandestino que hasta el pasado fin de semana había arrojado casi 500 bolsas plásticas, con restos humanos.

Sí, un nuevo campo clandestino de exterminio que –igual que en el primero–, las autoridades municipales, estatales y sobre todo el gobierno federal, trataron de minimizar su impacto, para ocultar que se trata de un crimen de “lesa humanidad”.

Sí, por segunda ocasión se descubrieron restos humanos sepultadas de manera sistemática, ahora en un predio aledaño al mundialista Estadio Ackron, en Guadalajara, Jalisco en donde hasta el 22 de noviembre del 2025 había contabilizado casi 500 bolsas con restos humanos; sí, toda una masacre. 

Pero la atrocidad resultó aún peor cuando se comprobó que a ninguno de los diarios de la llamada “prensa nacional” –y menos a las televisoras–, les importó reportar el macabro hallazgo en sus primeras planas, como si tales medios pretendieran ocultar el tamaño de tal atrocidad.

Pero no es todo, también resulta patético no sólo el desdén oficial y mediático, sino el desinterés de la sociedad mexicana toda; una sociedad que parece asumir como “normal” que las madres buscadoras hayan localizado un segundo campo de exterminio de las bandas criminales; casualmente bandas aliadas de los gobiernos de Morena.

Y por eso volvemos a las preguntas obligadas.

¿Cuántos campos más de exterminio existen en México –además de los ya localizados–, y en donde los cárteles criminales han sepultado a miles de víctimas de la violencia criminal?

¿Por qué las autoridades municipales, estatales y federales se hacen “de la vista gorda” frente a la impunidad lacerante que se vive en un país secuestrado por las bandas criminales?

¿Por qué y hasta cuando el silencio de impunidad de la CNDH y de organismos internacionales, como la CIDH, de la ONU?

¿Qué le está pasando a la sociedad mexicana, que ha perdido toda la capacidad de asombro, indignación y de reacción, frente a las atrocidades que cometen tanto los gobiernos de Morena como los cárteles del crimen?

¿Qué nivel de violencia y qué tamaño de atrocidades debemos presenciar y atestiguar, para que los mexicanos y el mundo se atrevan a poner un alto al “narcoestado” mexicano?

Lo cierto es que la dictadura del #NarcoPartidoMorena avanza poco a poco y con paso firme hacia su objetivo fundamental; “normalizar” la violencia, el crimen, el secuestro y la cancelación de libertades fundamentales.

Y es que, a pesar de las inéditas movilizaciones de repudio a los gobiernos criminales de Morena –como la protesta del 15 de noviembre del 2025–, también es cierto que día con día millones de mexicanos ven y perciben como normal la violencia, el crimen y la ingobernabilidad a la que nos acostumbra cotidianamente la llamada “4-T”.

Si, sin duda que los promotores de la dictadura mexicana ganan terreno cuando a diario, un mexicano más se suma a la indiferencia y el conformismo que provocan la muerte de los anticuerpos sociales; ese humanismo que hacen posible el rechazo a la violencia y a las atrocidades, como la de descubrir 500 bolsas con restos humanos en un cementerio clandestino.

Y es que esa es la mayor tragedia social y la más repudiable de las atrocidades; que día a día, los gobiernos de Morena imponen, en la mente de muchos mexicanos, la normalización de la violencia, del crimen y de la dictadura.

Sí, sin duda el desdén ciudadano es la mayor tragedia social.

Al tiempo.