Durante décadas, los opositores al viejo PRI sacaron una provechosa raja política del acarreo criminal y de las mentiras dictatoriales.
Era un repudio total al acarreo, al clientelismo y, sobre todo a los discursos mentirosos y grandilocuentes de los presidentes del viejo PRI.
Pero hoy, cuando esos opositores están en el poder, no sólo copiaron, sino que sublimaron el costoso y criminal acarreo y, sobre todo, han convertido el clientelismo y la mentira en sus principales estandartes.
Y la mejor prueba del grosero y criminal acarreo la exhibió “la señora presidenta” el pasado fin de semana; 4, 5 y 6 de septiembre, luego de una gira relámpago por 10 entidades del país, en donde el acarreo costó cientos de millones de pesos –en dádivas clientelares y en el pago de miles de autobuses–; para que, en no pocos casos, Claudia Sheinbaum terminara abucheada a causa de sus escandalosas mentiras.
Pero sin duda lo más cuestionable del costoso y grosero acarreo fue la pérdida de cinco vidas y decenas de personas que graves, luego del choque de un autobús –con acarreados del mitin presidencial–, y un camión de carga.
Resulta que el sábado 5 de septiembre del 2026, cuando un autobús regresaba del evento presidencial, chocó contra un camión –en la autopista Nayarit Mazatlán–, con saldo de cinco muertos y 20 lesionados de gravedad.
Y sí, aquí aparece el fondo criminal del acarreo.
¿Qué les va a decir la presidenta a las familias de las cinco personas fallecidas y de una veintena de lesionados, muchos de los cuales quedarán con secuelas para toda vida?
Sí, le guste o no a Claudia Sheinbaum, el grosero acarreo a sus “mítines de mentiras” no es más que un crimen de Estado; movilización de personas por el país, sin mínimos de seguridad a los acarreados para aplaudir y elogiar, a cambio de pingües dádivas de 500 pesos y un lonche por persona.
Y es que las cinco muertes y las lesiones a una veintena más, a causa del irresponsable acarreo, no le importa a nadie; ni a la presidenta, ni a su partido y menos a los medios paleros que ignoraron la tragedia.
Peor aún, mientras que las víctimas mortales del acarreo no le importan a nadie, la presidenta presume en sus redes sociales el “exitoso” clientelismo por el que se deben pagar cientos de millones de pesos que, en una verdadera democracia, debían ser empleados para paliar, por ejemplo, las escandalosas carencias del fallido sistema de salud.
Un acarreo de por lo menos 150 mil personas –según las cifras oficiales–, que obligó a los gobiernos de Morena a erogar 75 millones de pesos, sólo por los 500 pesos entregados a cada acarreado, además del costo de renta y gasolina de 4 mil camiones de pasajeros y la compra de 150 mil lonches.
Pero lo más ridículo es que, a pesar del derroche millonario, es falso que el acarreo y hayan resultado “color de rosa”, como pregona la presidenta.
Y es que en casos como los de Colima, la presidenta fue abucheada con un sonoro: “¡Fuera, fuera, fuera!”, seguido por un intento presidencial de negociar con los inconformes, a los que al final no les hizo caso.
Así les reprochó: “¡Son muy irrespetuosos; seguro pertenecen al PRIAN o son infiltrados!” (FIN DE LA CITA)
Luego puso a votación el silencio y la protesta y, al final, dejó a los quejosos con un palmo de narices.
Y, por si fuera poco, en “la mañanera” de ayer lunes, dijo que las protestas y abucheos no fueron contra ella, sino contra una mujer que le gritaba con un megáfono. Una mentira más.
En Monterrey se repitió la protesta, pero los inconformes fueron encapsulados, golpeados y obligados a bajar las mantas de repudio y a retirarse, mientras que la presidenta gritaba que en México “¡hay más libertad de expresión que nunca; más que en los gobiernos neoliberales!”. Mentira.
También en Monterrey se produjo el momento más ridículo de la gira por 10 entidades, cuando “la señora presidenta” se aventó uno de los más ridículos engaños de su sexenio.
Y es que, en medio del enojo por los reiterados reclamos, Sheinbaum dijo que los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, fueron “los seis gobiernos del empobrecimiento del pueblo; periodo neoliberal que profundizó la desigualdad y debilitó la soberanía nacional”. (FIN DE LA CITA)
Olvidó “la presidenta” que, por ejemplo, en promedio el PIB de esos seis gobiernos fue cuatro o cinco veces mayor del obtenido en los ocho años de Morena en el poder.
Lo cierto es que en todos los mítines presidenciales del pasado fin de semana imperaron la mentira, el autoritarismo, la censura y la agresión contra los críticos.
Sí, desde Palacio se estimula el acarreo criminal, el clientelismo inmoral, la mentira y el autoritarismo dictatorial. ¿Hasta cuándo?
Al tiempo.


