Los casos políticos y penales de Rubén Rocha Moya y de Ernesto Ruffo Appel son, en los hechos, “las dos caras de una misma moneda”.
Sí, “dos caras de la corrupta moneda oficial”.
Peor aún, en los dos casos parece que, de manera puntual, se aplica la supuesta máxima juarista, conocida por todos: “A los amigos justicia y gracia, a los enemigos, justicia a secas”.
Y es que mientras que al gobernador de Sinaloa con licencia se le brinda toda la protección y la complicidad posibles desde la dictadura de Palacio y Palenque –igual que se defiende a los cárteles criminales de todo el país–, al ex mandatario de Baja California se le trata como a uno de los peores criminales de la historia.
En efecto, en el caso del “narco-gobernador” Rocha Moya, existe más “gracia” que justicia por parte de sus amigos de Palacio y de Palenque, mientras que Ruffo Appel es un perseguido político al que se le inventan las peores complicidades criminales posibles y se le encierra en una de las cárceles más duras de todo el mundo
Sí, estamos frente a “las dos caras de la misma moneda” dictatorial del partido Morena.
Pero también es cierto que asistimos a dos “mensajes ejemplares”, desde lo más alto del poder dictatorial en México.
Mensajes que van dirigidos no sólo a los opositores políticos, sino a los periodistas críticos de la dictadura del partido oficial.
Pero vamos al paso a paso.
Como saben, en el caso del más notorio “narco-gobernador” mexicano –de Rubén Rocha Moya–, el “mensaje ejemplar” que mandan desde Palacio y Palenque no es otra cosa que una muestra de la complicidad y la impunidad oficiales de que son capaces los dictadores “morenistas”.
Mensaje claro para que todos lo entiendan: “¡Vean cómo desde Palacio y Palenque se defiende a los aliados criminales!”
Pero en el segundo caso –el de la venganza política lanzada contra un opositor como Ruffo Appel–, el mensaje también resulta ejemplar y dice lo siguiente: “¡Ay de aquel opositor o periodista que se atreva a enfrentar al poder de Palacio y Palenque, porque terminará sus días en la peor cárcel del mundo!”.
Y es que contrario a lo que quiere mostrar el poder de Palacio, Ernesto Ruffo es un mexicano ejemplar. Sí, un ciudadano que vive en la justa medianía, sin lujos ni excesos y tampoco al amparo de la supuesta riqueza del crimen. En realidad, Ruffo Appel es un perseguido político a quien la señora Claudia Sheinbaum pretende usar como “chivo expiatorio”.
Un “chivo expiatorio” que le costará claro. Y es que el abuso contra Ruffo no es un asunto menor, ya que el primer gobernador de oposición se ha convertido en el primer preso político de la dictadura de Morena, lo que refuerza su calidad política y moral.
Y en sentido contrario, podrán decir misa y hasta santiguarse en los centros del poder de la “narco-dictadura” de Morena, pero lo cierto es que su complicidad con los grupos criminales mexicanos los ha llevado al extremo de defender lo indefendible y de solapar a los peores “narco-políticos”, como el ex gobernador de Sinaloa, Rocha Moya.
Sin embargo, también es cierto que el caso de Rocha Moya no es más que un distractor sobre el verdadero fondo de la impunidad oficial.
Y es que, en realidad, a quien está defendiendo la “señora presidenta” es “al clan” de los López Obrador y López Beltrán, de manera especial y directa al “hijo pródigo”, conocido popularmente como “Andy” y quien es el jefe de una de las más ladronas, poderosas y depredadoras mafias de Estado.
Al final de la historia, quien menos les importa en Palacio y Palenque, es Rubén Rocha Moya, ya que el mensaje duro y directo va dirigido a favor de los ladrones de la familia tabasqueña, en especial para defender a “Andy” López Beltrán.
Sí, algo así como: “¡Escucha Juan, para que entiendas Pedro!”.
Lo simpático del tema es que nadie, en el gobierno norteamericano, entiende los refranes populares mexicanos y menos su impostura política frente a los criminales de Morena.
Aun así –o acaso por esa razón–, aquí pronosticamos que tarde o temprano “los sabuesos” de la justicia norteamericana vendrán por los criminales del partido oficial, Morena. ¿Lo dudan?
Al tiempo.


