La noche del 30 de junio del 2026, millones de mexicanos salieron a las calles del país para celebrar la cuarta victoria consecutiva de nuestro país en el Mundial de Futbol.
Sin duda un día para festejar.
En especial luego de que millones de ciudadanos buscaban un respiro a las presiones sociales de una dictadura rapaz y mentirosa que solapa las peores atrocidades.
Sí, millones de mujeres, niñas, hombres y niños que por algunas horas dejaron atrás la política, el odio del partido oficial hacia los ciudadanos libres y, sobre todo, que buscaron un respiro a la calamidad sin fin de cientos de miles de desaparecidos y muertos por las bandas criminales.
Sí, la noche del martes 30 de junio del 2026 era tiempo para festejar, ya que México le había ganado, en fútbol, a la selección de Ecuador, por dos goles a cero.
Sí, sin duda un resultado histórico que ameritaba la fiesta ciudadana al estilo mexicano.
Sin embargo, en esa que debió ser una fiesta colectiva, también fracasaron las instituciones del estado fallido de Morena.
Y es que resulta que “en los festejos”, cuatro ciudadanos mexicanos perdieron la vida en medio de la locura que se llevó a cabo en el Paseo de la Reforma, de la ciudad de México.
Sí, de nueva cuenta la incapacidad de las instituciones del Estado que desde 2018 están en manos de los incompetentes del Partido Morena.
Un puñado de políticos no sólo incompetentes, sino ignorantes de su responsabilidad elemental frente a explosiones sociales como la que vimos luego de la victoria de México en el mundial.
Y por eso las preguntas elementales y de rigor.
¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué un festejo por la victoria mexicana en el Mundial de Fútbol terminó en tragedia?
¿Dónde estaban las instituciones del Estado mexicano para prevenir e impedir una tragedia que costó la vida de cuatro ciudadanos que sólo pretendían desatar su gusto por una victoria futbolera, pero cuyas familias hoy están de luto?
Sí, le guste o no a la señora presidenta y a la señora jefa de gobierno, su incompetencia provocó lo que se conoce como un “crimen de Estado”.
¿Un “crimen de Estado”?
Sí, la muerte de cuatro ciudadanos mexicanos durante los festejos por la más reciente victoria de México en el Mundial de Fútbol; tragedia que no fue un accidente y tampoco una imprudencia colectiva.
No, en rigor se trata de un crimen del Estado mexicano y cuyos mandantes “deberán comparecer” ante la justicia, sea la justicia mexicana, sea la justicia internacional.
Y es que todos en Morena, desde la presidenta, hasta la jefa de gobierno de la capital del país, estimularon la euforia y los festejos sin freno por las victorias futboleras, sin ofrecerle a los ciudadanos –entre ellos a miles de niñas y niños–, los mínimos de seguridad.
Sí, resulta increíble que decenas de policías fueron movilizados para impedir que las madres buscadoras se manifestaran cerca de los estadios de fútbol, pero no existió un protocolo de “protección civil” para impedir las aglomeraciones excesivas, los abusos contra menores, la venta de drogas sin ningún control y el exceso de bebidas etílicas.
En pocas palabras, las instituciones del Estado mexicano estimularon “el pan y el circo”, sin establecer medidas básicas de protección civil, lo que convirtió a “los festejos” en “tierra de nadie”, en donde cualquier ciudadano podía cometer todo tipo de excesos, en detrimento de la vida de los otros.
Sí, “el pan y el circo” también suelen terminar en tragedias que se pudieron evitar si las instituciones del Estado hicieran su trabajo.
Pero acaso lo peor es que las víctimas mortales en México no solo son producto de la creciente influencia y complicidad de las mafias criminales, sino del grosero “pan y el circo” que se estimula desde el “narco-partido” Morena.
¿Hasta cuándo?
Al tiempo.
EN EL CAMINO.
Por vacaciones, el Itinerario Político estará de vuelta el miércoles 8 de julio del 2026. Gracias a todos.


