Callar a Ciro al precio que sea

Itinerario_político

Primero fueron las insinuaciones casuales.

Luego las amenazas directas.

Más adelante atentaron contra su vida.

Al final, como no han podido callarlo y tampoco arrebatarle la vida, ahora la dictadura de Morena quiere preso al periodista Ciro Gómez Leyva.

Y es que, en plena trasmisión radiofónico, en vivo –a donde acudió en respuesta a su derecho de réplica–, el presunto secuestrador, de nombre Israel Vallarta y su esposa, Mary Sainz no sólo insultaron al periodista, sino que lo llamaron “burro”, “fanático” y hasta le tiraron billetes en la mesa de trabajo.

Sin duda un inédito mediático, en donde el presunto secuestrador no acudió a responder las preguntas del periodista y menos le importó aclarar las turbias razones que lo dejaron en libertad, una vez que el Poder Judicial quedó sometido a la mafia del Partido Morena y de sus “jueces de acordeón”.

No, lo que importó a los Vallarta fue ofender a Gómez Leyva, pretender ridiculizar al periodista frente a su audiencia y, sobre todo, mandar el mensaje –en vivo y en directo–, de lo que les pasará a todos los periodistas críticos de la dictadura de Morena.

Es decir, que a nivel federal –y por decisión de Palacio–, serán llevados presos todos aquellos periodistas que no se sometan al poder, igual que ya ocurre en entidades federativas como Campeche, Tamaulipas, San Luis Potosí y muchas otras en manos del “narco-partido” oficial.

Y si tienen alguna duda, apenas en días pasados el INE prohibió a los partidos opositores que en la contienda electoral del 2027 utilicen el adjetivo “narco-partido”, para referirse a Morena y que será sancionado aquel partido que en incumpla esa reglamentación.

Además, la propia Claudia Sheinbaum anunció apenas hace horas que, una vez concluido el Mundial de Fútbol, se reglamentará en México el uso de las redes sociales y la Inteligencia Artificial, dizque para sancionar a todos aquellos ciudadanos –periodistas incluidos–, que dicen lo que el gobierno considera como falso.

Es decir, que será llevado preso todo aquel ciudadano y/o periodista que se atreva a cuestionar a la decadente “4-T”, porque la verdad en México –sí y sólo sí–, será la verdad oficial; esa “verdad oficial” que se dicta todas las mañanas desde Palacio y Palenque.

Sin embargo, lo simpático del “circo” montado por los Vallarta en el noticiero de Ciro, es que llevaron al periodista a lo más alto de la popularidad y del respeto ciudadano, al convertirlo en víctima permanente del “narco-gobierno” de Morena.

Y fue tal el fracaso del acoso oficial contra Gómez Leyva, que luego del grosero y grotesco espectáculo de los Vallarta, desde Palacio salió la orden para desatar a toda la jauría de sicarios en redes y en “medios paleros”, lo que confirmó que el presunto secuestrador y su pareja se prestaron a un linchamiento mediático contra el periodista al que todos en el poder –en Palacio y en Palenque–, quieren ver callado, silenciado y/o en prisión.

Y para ilustrar el tamaño de la aberración lanzada desde el poder contra periodistas como Gómez Leyva, vale recordar básicos del periodismo, como la definición de los géneros de noticia y opinión.

La “noticia”, por definición, es el género periodístico que, se debe apegar, hasta donde sea posible, a los hechos; a la objetividad.

A su vez, la “opinión” y/o la “crítica” no tienen por qué apegarse a hechos veraces.

Así define Salvador Ochoa Olvera la opinión y la crítica, en su clásico “Derecho de Prensa”, Página: 116: “La crítica, al igual que la opinión, no tienen por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad o en la realidad de los mismos. 

“Y no es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica o la opinión a la existencia de hechos verdaderos, pues de ser así, no sería crítica ni opinión sino, en todo caso, sería crónica”. (FIN DE LA CITA)

En pocas palabras, el más objetivo de los géneros periodísticos es la noticia. Y por eso, sí y sólo sí debe estar fundada en los hechos y la realidad.

En cambio, la opinión y/o la crítica son los más subjetivos géneros periodísticos; sí, los más subjetivos. ¿Por qué?

Por una razón natural; porque si no existen dos ciudadanos del mundo iguales, menos hay dos opiniones o críticas iguales entre los miles de millones de ciudadanos de todo el mundo.

Es decir, que cada ciudadano del mundo tiene una idea única de todo lo que pasa frente a sus ojos cada día. Y por eso, cada ciudadano del mundo tiene una opinión propia y única de lo que ocurre en su entorno.

También por eso, cada opinión o crítica ciudadana es única, subjetiva y nunca serán iguales; sean o no formuladas por periodistas o por un ciudadano.

Y aquí lo que nunca han entendido en el “narco-partido” Morena y menos las ignorantes mafias criminales mexicanas.

Cuando Ciro Gómez Leyva cree, piensa y opina que el testimonio de las víctimas de secuestro –que señalan a Israel Vallarta como el responsable de una ilegalidad–, es porque en el sistema de creencias del periodista es real la opinión de las víctimas.

Y por eso resulta no sólo descabellado, sino de risa local, que un presunto criminal pretenda demandar a un periodista por pensar distinto.

Sí, de locos.

Al tiempo.