Todos saben, en México y el mundo, que hoy empieza a rodar el balón en todas las sedes mundialistas, entre ellas México.
Lo que pocos saben, sin embargo, es que el gobierno de México hizo y sigue haciendo todo lo posible por ocultar la tragedia en que se ha convertido nuestro país en los tiempos del Mundial.
Y es que, contrario a lo que veremos en Canadá y en Estados Unidos, en México se vive una de las más vergonzosas tragedias humanitarias del mundo y de la historia.
Tragedia que dio lugar a uno de los más penosos fenómenos sociales en todo el mundo, el de “las madres buscadoras”; tragedia que además destruyó la democracia en nombre de la nueva dictadura del mundo, la tiranía que se impuso en México desde 2018.
Sí, tragedia que pasa por una impensable alianza entre la política y las bandas criminales, lo que da lugar al “narco-estado” mexicano, que ha costado más de un millón de vidas y cientos de miles de desaparecidos, desarraigados y de expulsados de sus comunidades.
Tragedia que, por si fuera poco, expulsó de la fiesta del futbol, a los mexicanos pobres y desposeídos; aquellos que no pueden pagar por un espectáculo pensado y diseñado para las élites del mundo, no para los sectores populares, que son los verdaderos aficionados al fútbol y que, paradojas aparte, son quienes llevaron al Partido Morena al poder.
Pero acaso lo más ridículo es que, en su habitual mitomanía, la presidenta de México, la señora Claudia Sheinbaum sorprendió a propios y extraños con una aseveración impensable.
Dijo que existen intereses inconfesables en México para hacer ver a nuestro país como el reino de la violencia y el crimen.
Por eso vamos a los hechos.
1.- México es el país más violento del mundo en tiempos de paz. Sí, desde 2018 han perdido la vida más de un millón de ciudadanos, entre quienes han sido víctimas de la violencia criminal y aquellos que perdieron la vida por un manejo irracional de la pandemia.
2.- En México se inventó la figura de madre o padre “buscador”, luego de los casi 200 mil mexicanos que han desaparecido desde 2018, en una espiral de violencia demencial, irracional y criminal del Estado mexicano.
3.- Y es que en México el poder político está en manos de las bandas criminales y de los cárteles que son los verdaderos “mandones”, mientras que las instituciones del Estado han sido sometidas al extremo de la inutilidad.
4.- Por ejemplo, la debilidad del Estado y de sus instituciones queda clara cuando vemos que los Poderes Judicial y Legislativo fueron cooptados y que están al servicio no del ciudadano, sino de los cárteles mafiosos.
5.- Hoy en México, los tres órdenes de gobierno –federal, estatales y municipales–, están en manos de esas mafias y reciben la impunidad total, sin importar que millones de mexicanos han sido desplazados de sus lugares de origen, porque el mexicano es un Estado fallido.
6.- Los visitantes extranjeros podrán ver que, por ejemplo, México es el reino de la extorsión, el cobro de piso y el trabajo forzado a cambio de dinero.
7.- Los visitantes podrán probar que el sistema de salud vive un colapso general, que servicios públicos como el transporte son inservibles y sin duda narrarán al mundo que la presidenta mexicana decretó la parálisis social para que nadie viera la realidad mexicana.
8.- Además, claro de que el espectáculo del fútbol en México es exclusivo para adinerados. ¿Quién puede pagar 90 mil pesos por un boleto para ver un juego de fútbol?
9.- Peor aún, el gobierno de Sheinbaum entregó el país a los intereses extranjeros, como la FIFA, ya que los tenedores de Palcos del Estadio Azteca no son dueños de su lugar, sino que el verdadero dueño es la FIFA.
10.- Pero acaso la realidad mexicana más ignorada por el mundo es la muerte de libertades fundamentales para los ciudadanos de nuestro país.
Sí, mientras los gobiernos de Estados Unidos y Canadá avisan a sus ciudadanos sobre las regiones mexicanas más peligrosas y menos seguras, nadie le dice al mundo que en México han sido canceladas las libertades de expresión, manifestación, tránsito y de protesta.
Sí, en el México mundialista 2026, salvo los espacios emergentes e independientes podemos cuestionar al poder; nadie le dice al mundo que decenas de periodistas han sido reprimidos, despedidos de sus medios y llevados presos, por criticar al poder.
Nadie le dice al mundo que emblemas mexicanos, como el Zócalo capitalino, han sido privatizados y que nadie puede entrar si no tiene un permiso especial. Y ay de aquel que se atreva a manifestarse, porque será apaleado por la policía.
Sí, los visitantes extranjeros al mundial en México podrán comprobar que vivimos en una dictadura gestada paso a paso desde hace una década; “narco-dictadura” que tiene sometidos a los ciudadanos. ¿Hasta cuándo?
Al tiempo.


