Primero debemos acudir a la cita histórica.
Y es que hoy, los mexicanos estamos solos, sin el amparo del Estado, pero tampoco contamos con el respaldo del gobierno.
Por eso obliga recordar que cuando se creó el Estado moderno, en Europa, entre los siglos XV y XVI, los monarcas de entonces derrocaron a “los señores feudales”, gracias al apoyo de las nacientes clases medias, los llamados burqueses.
Es decir que, en esos siglos, las clases pudientes de Europa diseñaron el concepto fundamental para acabar con “los señores feudales”, mediante un acuerdo para que los ciudadanos financiaran a las instituciones del naciente Estado, a cambio de certeza para su seguridad, sus vidas y sus negocios.
Así, nació el Estado moderno, cuya principal responsabilidad era precisamente garantizar la seguridad para una sociedad que, con el pago de sus impuestos, les garantizaba un salario digno a los servidores públicos.
Sin embargo, los ciudadanos del México de hoy, de la mal llamada “4-T”, estamos en el desamparo total.
¿Por qué?
Porque a pesar de que todos o casi todos pagamos nuestros impuestos y a pesar de que le garantizamos un salario digno a los servidores públicos –en los órdenes federal, estatal y municipal–, no tenemos seguridad, tampoco certeza jurídica y menos rendición de cuentas.
Pero tampoco contamos con instituciones capaces de garantizar sancionar a los cientos de pillos que –en el servicio público–, se roban el dinero del contribuyente; y lo peor es que desde el poder presidencial –desde Palacio y Palenque–, los gobernantes mexicanos solapan no sólo a sus socios del crimen organizado, sino a los saqueadores del dinero público.
En pocas palabras, los ciudadanos mexicanos cumplimos con nuestra parte del acuerdo para contar con un Estado moderno y eficaz, pero los políticos y servidores públicos de partido en el poder, de Morena, no hacen su trabajo y sólo se roban nuestro dinero.
Y es que, en efecto, los ciudadanos estamos solos ante la depredación de Morena; ante las mentiras cotidianas de los servidores públicos y ante el saqueo de las arcas públicas.
Y el mejor ejemplo –el más reciente–, es la revelación de que la “mega farmacia” que “con bombo y platillo anunció AMLO”, hoy es uno de los más groseros saqueos y engaños imaginables.
Pero ese desfalco es apenas un botón de muestra de lo que son capaces los ladrones de Morena, tanto en municipios, como estados y, sobre todo a nivel federal.
Y entonces obliga insistir en las preguntas de rigor.
¿Dónde está el dinero que se robaron de la educación?
¿Dónde está el dinero que se robaron del sistema para la distribución de medicamentos?
¿Dónde está el dinero que debió destinarse a las instituciones de salud, como el IMSS, el ISSSTE y los servicios estatales de salubridad?
¿Dónde está el dinero para hacer eficientes las instituciones de transparencia y de rendición de cuentas?
¿Dónde está el dinero para servicios públicos como el agua, el drenaje y la recolección de basura?
¿Dónde está el dinero que se robaron en el Tren Maya, el AIFA, en la Refinería Dos Bocas, en el Tren Interoceánico…?
Las preguntas pueden llegar hasta el infinito, sin embargo, lo único cierto es que los gobiernos de Morena son lo más ladrones de la historia de México.
¿Lo dudan?
Al tiempo.


