Una coartada llamada neoliberalismo

Foto: El Economista
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Nadie sensato esperaría que un gobierno resuelva todos los problemas del país cuando apenas ha transcurrido una cuarta parte de su encargo.

Sin embargo, la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador recurre cada vez más a pretextos para explicar su falta de resultados.

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El principal de ellos es el llamado neoliberalismo. No en vano se trata de uno de los cuatro conceptos más repetidos en las 377 conferencias matutinas que ha encabezado López Obrador.

Él y sus funcionarios achacan a los gobiernos de entre 1982 y 2018 la paternidad de los problemas nacionales, como si ninguno de éstos tuviese raíces en la década de los años 70 o más atrás; como si el actual gobierno no fuese responsable de lo que sucede y como si el liberalismo económico se hubiese extinguido el día que tomó posesión López Obrador.

Uno de quienes repite el mantra de que el “neoliberalismo” es la bestia negra causante de todas las desgracias de México es Hugo López-Gatell.

El miércoles, en comparecencia ante senadores, el subsecretario de Salud echó mano de él para evitar responder las preguntas que le hacían las legisladoras Nuvia Mayorga y Alejandra Reynoso.

De acuerdo con López-Gatell, durante los gobiernos del PRI y el PAN se crearon las condiciones para que la actual pandemia golpeara a los mexicanos, pues éstos dejaron de tener acceso a una “alimentación apropiada”, lo cual derivó en las comorbilidades que aprovecha el coronavirus.

Un país que fue asolado durante esas cuatro décadas por un modelo económico que genera una importante polarización, donde la mayoría de las personas no tiene los ingresos básicos para satisfacer sus necesidades, incluida una alimentación apropiada, es producto (…) de su partido y el de la senadora Alejandra Reynoso”, dijo a Mayorga.

A pesar de que ese día recurrió a la descalificación de sus interlocutores por no tener conocimientos de medicina, López-Gatell no duda en pontificar sobre modelos económicos y construir explicaciones políticas sobre el origen de la pobreza, temas que no son de su especialidad.

Pero va más allá de eso, pues se atreve a señalar que el libre mercado es responsable de la mala alimentación y, como se desprende de su argumentación, de enfermedades como la diabetes.

Como especialista en salud pública, debiera saber que la diabetes es un problema mundial, más allá de modelos económicos, como lo muestra el hecho de que en países como China y Cuba batallen con ella.

Nadie duda que en México una gran parte de la población tiene malos hábitos alimenticios. Uno de ellos es el consumo de bebidas azucaradas. Pero es absurdo afirmar que esos hábitos se crearon durante los años del “neoliberalismo”.

En su investigación De Coca-Cola a Vampi-Cola: políticos, negocios y el consumo de refrescos y azúcar en México (1970-1982) –publicada en 2012 en la revista Apuntes de Investigación–, la doctora María del Pilar Zazueta muestra que el alto consumo de azúcar en México se remonta a cuando menos a 1958, año en que el precio del producto fue congelado para mitigar los efectos del control de salarios.

De 1940 a 1976, México aumentó su consumo interno de azúcar cada año (…) La manufactura de refrescos se convirtió en el mercado industrial más importante para el azúcar”, relata la investigadora.

El uso masivo de la publicidad para vender refrescos en México coincidió con el nacimiento de la industria cinematográfica nacional”, agrega Zazueta, quien recuerda que la publicidad de Coca-Cola fue incluida también en Los Olvidados, de Luis Buñuel, una película de 1950 que difícilmente puede ser considerada una glorificación del capitalismo.

En la búsqueda de un chivo expiatorio, el gobierno despotrica contra el “neoliberalismo” para justificar el incumplimiento de promesas de campaña que siempre fueron poco realistas. Y, al hacerlo, se va metiendo en un pantano metodológico y termina recurriendo a argumentaciones desaseadas y poco rigurosas como las de López-Gatell.