TROPECÉ DE NUEVO CON LA MISMA PIEDRA. RELACIONES DE PAREJA FALLIDAS

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Isabel y Raúl tenían 3 años de relación de pareja y uno de vivir juntos. En un principio las cosas marchaban bien pero Raúl empezó a mostrar la adicción que tenía por el alcohol por lo que al poco tiempo Isabel decidió separarse.

Al año conoce a Luis e igualmente en un inicio todo marchaba bien pero a los dos años de relación, se separan porque Luis al igual que Raúl; gustaba de alcoholizarse condición que Isabel odiaba porque su padre había muerto debido al alcoholismo que padecía desde hacía varios años.

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Pero, ¿qué sucede con las personas que al igual que Isabel terminan estableciendo relaciones de pareja con personas que presentan características que claramente rechazan?, ¿por qué repiten una y otra vez la experiencia que rechazan?

La relación de pareja es complicada y mucho más cuando sus integrantes bien a bien no pueden explicarse por qué eligieron a la pareja y tampoco entienden las emociones que la relación les genera, es decir; no se detienen a pensar sus emociones.

Dicho cuestionamiento inicia desde que nos sentimos atraídos por alguien pero no nos detenemos a pensar que son aquellas características que nos atraen del otro sino que sólo nos dejamos llevar.

Por lo general, son tres los factores que de manera inconsciente actúan en el momento de seleccionar a una pareja amorosa o de sentirse atraído por alguna persona.

El primer factor está en relación con la demanda infantil de ser amado y protegido como lo hacían los padres, por lo que se elegirá a una pareja que pueda cumplir con este cometido.

El segundo factor se vincula con la “elección narcisista de pareja o en espejo”; en donde el narcisismo entra en juego al hacer la elección de pareja buscando que el otro tenga rasgos físicos o de carácter que también posee la persona que elige o que desea tener.

El tercer factor es la idealización; tanto hombres como mujeres solemos crear la imagen de una pareja ideal para después darnos a la tarea de buscarla en el mundo real.

Tampoco solemos preguntarnos cómo nos vamos sintiendo en la relación; inseguros, amados, confiados, contentos, enojados, frustrados, desilusionados, felices.

Durante su proceso terapéutico, Isabel se pudo dar cuenta que elegía parejas con adicción al alcohol para poder abandonarlas como hubiera querido hacer con su padre pero nunca lo pudo hacer. Comprender los sentimientos que alojaba respecto a su padre y después de haber podido elaborar las heridas que la relación con aquel le habían producido, pudo establecer una relación de pareja satisfactoria.

Pensar las emociones nos brinda la posibilidad de aprender de ellas así como de nuestras sensaciones lo que nos permitirá estar más cerca de poder establecer relaciones de pareja satisfactorias pero sobre todo, dejar de tropezarnos con la misma piedra.