¿Qué hacer con el coronavirus?

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Ante todo quiero decir que no soy médico, ni epidemiólogo, ni especialista en el área de la salud. No obstante, ante la situación de emergencia que plantea la pandemia que padecemos, quisiera compartir algunas reflexiones.

Es preciso seguir al pie de la letra, las medidas de prevención que dictan los especialistas; hacer hincapié en una higiene extrema, guardar un distanciamiento adecuado en la medida de lo posible, toda vez que hay actividades que no es posible dejar de realizar y sobre todo, mantener la calma, porque cuando entramos en pánico, perdemos la capacidad de discernir y razonar.

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A la distancia y visto desde fuera, sin los conocimientos especializados, todo hace suponer que al gobierno federal ya le cayó el veinte de la magnitud de la crisis sanitaria y económica y en apariencia, comienza a tomar las medidas sensatas y pertinentes para sortearla.

Esta misma situación lleva a cuestionar, porque razón si nuestro país y especialmente el gobierno en turno tienen tan buena relación y cercanía con Cuba y sus autoridades, no se ha solicitado al país caribeño, información respecto del exitoso tratamiento para el COVID-19 a base de interferón, que en esa nación han desarrollado y de ser positiva la respuesta, conocer los motivos por los que nuestro país no ha adquirido una importante remesa de dicho producto.

Concediendo que los cubanos ya hayan dado con el tratamiento terapéutico adecuado para combatir el virus, sería una omisión imperdonable de nuestras autoridades, que no se invirtiese en adquirirlo, pues ello permitiría que en breve, México regresara a la normalidad, permitiendo lo anterior, ir regularizando paulatinamente nuestra economía.

De igual modo, llama la atención que nuestras autoridades sanitarias no hayan contactado con sus homólogos de China y Estados Unidos que afirman haber ensayado exitosamente vacunas contra el virus. Porque de ser así, tendría nuestro país que invertir en adquirirla en gran escala y blindar a nuestra población contra el padecimiento, permitiendo ello regresar a la normalidad.

Son cuestiones de estricto sentido común, que vale la pena formular y aguardar a que alguien se de a la tarea de despejar las interrogantes.

No se puede, ni se debe, detener la marcha de un país, a menos que sea estrictamente necesario. Nuestras autoridades en los diversos órdenes de gobierno, deben pensar en implementar las medidas pertinentes para afrontar exitosamente la crisis en materia de salud y de manera inmediata, poner en funcionamiento un detallado plan de apoyo a la población, que posibilite la reactivación de la actividad económica.

La lección que nos debe dejar el coronavirus es que los mexicanos debemos ser capaces de unirnos en los momentos difíciles y anteponer a los intereses particulares o de grupo, el bienestar de la nación. Ojalá seamos capaces de comprenderlo, porque no hay otra manera de salir adelante, mas que a base de trabajo, empatía y solidaridad.

Dios, Patria y Libertad