¿POR QUÉ LA GENTE NO SE CUIDA? LA LOCURA DEL SER HUMANO

A finales del 2019, se dio a conocer que surgía una nueva enfermedad provocada por un virus cuyos orígenes se ubicaban en un mercado de animales de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en China central. El virus era el SARS-Cov-2 y estaba provocando la enfermedad que después se denominaría como COVID-19, la cual estaba resultando mortal.

El virus se empezó a propagar rápidamente no sólo en China sino por diversos países de Asia y Europa, hasta que a finales de febrero del 2020 llegó a nuestro país.

En un inicio, cuando en otros continentes se empezaba a vivir la emergencia sanitaria, en nuestro país se veía como algo lejano y difícil que pudiera llegar a la vidas de los mexicanos.

Pero el virus se propagó y llegó a México a finales de febrero, en que provocó la muerte del primer mexicano. Es hasta un mes después, el 30 de marzo del 2020, en que fue declarada la emergencia sanitaria por la enfermedad Covid-19 aprobada por el Consejo de Salubridad General (CSG).

Esta emergencia obligó a los sectores público y privado a suspender de manera inmediata todas las actividades no esenciales y a la población en general la exhortaba a cumplir con el resguardo domiciliario corresponsable.

Desde entonces, un sector de la población por decisión propia se sometió al confinamiento, otra tenía que salir a trabajar y otra más no quiso resguardarse.

Desde ese momento surgía la pregunta: ¿Por qué la gente no se cuida?

Los mexicanos empezábamos a vivir una situación inédita, nos enfrentábamos al acecho de un enemigo que no podíamos ver a simple vista pero que si nos atacaba, podía llegar a producirnos la muerte. Entonces, ¿por qué la gente no se cuida?

Tal vez porque ante un peligro como la pandemia, la mente humana necesita desarrollar ciertas defensas psicológicas que protejan al sujeto para que no se derrumbe emocionalmente ante el miedo. La ansiedad moderada —angustia señal—, producirá un porcentaje de miedo aceptable que le permitirá al sujeto ponerse a salvo siguiendo las medidas de protección —usar cubrebocas, mantener la sana distancia y procurar permanecer en casa —-.

Pero otros se aliaron a la omnipotencia que los hacía sentir que a ellos el virus no los iba a atacar. Otros más optaron por la negación y prefirieron pensar que la pandemia no era verdad y que eso solo sucedía en las películas.

El tiempo pasó, los contagios aumentaban y los festejos de diciembre se aproximaban. A pesar de las advertencias, muchas personas optaron por festejar como siempre aunque la dinámica de vida ya no era la de siempre, se habían experimentado muchas pérdidas: la dinámica de trabajo, la vida social, la dinámica familiar, la libertad individual, las formas de divertirse, el ingreso familiar y la vida de seres queridos. Pero entonces, ¿por qué la gente no se cuida?

Será que ante la incertidumbre, el miedo, las pérdidas a las que nos ha sometido la pandemia durante varios meses ya, el ser humano se ha visto envuelto en un impulso de muerte —pulsión de muerte—-.

Ser presas de la pulsión de muerte coloca a la persona ante la agresividad y la frustración mismas que pueden ser expulsadas hacia fuera del ser humano, dirigiendo hacia los otros el deseo de destrucción. Si la pulsión de muerte es dirigida hacia el propio sujeto, la desolación se apodera de él y puede caer en depresión o en la autodestrucción.

En los últimos días, el número de contagios y de muertes ha alcanzado cifras alarmantes que han dejado de ser una estadística que se escucha en las noticias y han pasado ha ser la realidad de muertes que suceden de manera cercana al círculo de las personas, como en amigos, conocidos o familiares.

Pero a pesar de lo anterior, un grupo significativo de personas han optado por no usar el cubrebocas, hacer fiestas, muchas de ellas de manera clandestina, acudir a bares que igualmente funcionan fuera de las normas de sanidad y en general a no seguir las medidas preventivas.

¿Por qué la gente no se cuida? Quizás el miedo, la incertidumbre y la amenaza de perder la salud y la vida esté generando en algunas personas un tipo de locura que lo complicado de la pandemia pudiera estar generando el algunos seres humanos que los lleva a sustraerse de la realidad.