¿LOS CELOS SON NORMALES O PATOLÓGICOS?

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Los celos se pueden considerar como un afecto universal y se definen como aquel sentimiento que cualquier persona puede llegar a experimentar cuando sospecha que la persona amada —-que puede ser la pareja, los padres, un hermano o los amigos—-, siente amor o cariño por otra, o cuando siente que otra persona prefiere a una tercera en lugar de a ella.

Pero a pesar de considerar a los celos como un afecto universal, ¿es normal sentir celos o es un sentimiento patológico?

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Existen diferentes tipos de celos (Freud 1922): los celos normales están compuestos por el duelo y el dolor que provoca el objeto de amor que se cree perdido y por la afrenta narcisista. Además de los sentimiento de hostilidad hacia los rivales que han sido preferidos.

Este tipo de celos aparecen por primera vez en la vida del ser humano cuando el bebé, después de ser uno con la madre y que desarrolla un sentimiento de posesión, se da cuenta que hay un tercero y que tiene que renunciar a la posesión de la madre ya que ella se muestra interesada por alguien más —el padre, otros hermanos, su trabajo—-, de los que se va a sentir celoso pues siente que ese otro le quita a su madre. 

Otro momento en que el infante siente celos es en la etapa edípica que se caracteriza por la rivalidad del niño con la madre por el amor del padre y en su rivalidad con el padre por el amor de la madre.

Igualmente cualquiera de los padres puede sentir celos hacia el hijo cuando siente que éste le roba la atención de su pareja o surge en ambos padres al mismo tiempo, cuando pelean por la preferencia del niño provocando rivalidad y celos de graves consecuencias para el menor.

Este tipo de celos se replican cuando la pareja muestra mayor interés por una amiga o amigo, por el grupo de amigos, por el trabajo, por algún tipo de entretenimiento en donde la persona se puede sentir celosa.

Por su parte, los celos proyectados se presentan tanto en el hombre como en la mujer y provienen de la propia infidelidad, practicada de hecho o por fantasías de infidelidad que fueron reprimidas, (Freud 2001).

La persona —hombre o mujer—-, puede celar a la pareja no por sospechas justificadas sino por una inseguridad producto de la propia infidelidad consumada o fantaseada. Estos celos pueden convertirse en patológicos si no se trabaja con un especialista que le ayude a la persona a descubrir las fantasías inconscientes y de la propia infidelidad.

También están los celos delirantes los cuales provienen de anhelos de infidelidad reprimidas, pero los objetos de tales fantasías son del mismo sexo, es decir; el hombre puede celar a su pareja por mostrarse interesada por otro hombre o porque este otro muestra interés hacia la mujer pero en realidad el interés del hombre puede estár puesto en el rival.

A los celos se le suman diversos sentimientos como la tristeza, la sensación de abandono, dudas sobre la fidelidad del otro, amor propio herido, incertidumbre, odio hacia quien nos arrebata lo que consideramos nuestro, deseos de venganza, etcétera.

Es así que los celos nunca vienen solos, se acompañan de muchas otras emociones que van y vienen con mayor o menor intensidad y que, en ocasiones, remueven a los celos del lugar central para ocuparlo ellas mismas. 

Eso sucede con la sensación de pérdida y abandono en el caso del melancólico, o con la suspicacia, la duda y la desconfianza en el paranoide, emociones que en esos casos acaban siendo más poderosas que los propios celos.

Los celos tienden con frecuencia a utilizar todo tipo de disfraces, incluso se les puede hacer desaparecer del escenario ya sea reprimiéndolos o negándolos. “Nunca he sido celoso. Los celos son algo que jamás he sentido. Los celos sólo lo sienten las personas inseguras”.

Cuando se presentan celos del tipo proyectos o delirantes y cuando las emociones derivadas por los celos como la ansiedad, inestabilidad, una marcada tristeza, no pueden ser manejadas por la persona que las presenta, es tiempo de acudir con un especialista para que le brinde el apoyo necesario y que los celos no devengan en patológicos.