LA BATALLA POR MÉRIDA, ESTA PRÓXIMA

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Es inevitable en la política hacer contrastes entre las posturas de los diferentes actores y comparar sus planteamientos. A partir del análisis, es que los ciudadanos podemos percatarnos si son sólidos y consistentes o son ocurrencias, fruto de la desesperación o el afán de llamar la atención a toda costa.

En mérito de semejante discurrir, es que los habitantes de la ciudad de Mérida podemos darnos cuenta de cuales son las alternativas que tenemos a la mano, para los próximos tres años, debido a que muy pronto tendremos ya, un proceso electoral a la vista, tendiente a renovar ayuntamientos.

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En ese sentido, es menester razonar con detenimiento, habida cuenta de la importancia de contar con una autoridad municipal que nos represente de manera satisfactoria y atienda a cabalidad las distintas necesidades de nuestra ciudad y su población.

Comencemos a examinar las alternativas, visibles al día de hoy, siguiendo el orden habitual que existe en los organismos electorales para los diversos partidos:

En Acción Nacional tenemos dos aspirantes: la diputada federal y presidenta ausente del comité municipal del PAN meridano, Cecilia Patrón Laviada y el alcalde en funciones, Renán Barrera Concha.

La diputada Patrón Laviada ha exhibido de sobra sus limitaciones y nulas capacidades para cumplir satisfactoriamente sus encargos: al interior de su partido, enfrenta multitud de cuestionamientos y reclamos por su ausencia perpetua de la sede partidista, debido a su labor legislativa y como legisladora, nada más no da pie con bola, su productividad legislativa es inexistente, deplorable, nula.

Cecilia abandera una serie de ocurrencias y despropósitos como reuniones para el cotilleo, concursos intrascendentes y desesperados intentos de golpes mediáticos, que no engañan ni a un niño, como sus famosas cartas a la CFE pidiendo bajar las tarifas, que se quedan en los basureros de funcionarios subalternos de la referida dependencia (como ejemplo, a los ciudadanos que se quejan de lo elevado de las tarifas, les llevó despensas, hágame el favor, como si una despensa solucionara el adeudo). Léase, que no sirven para nada.

Cecilia basa sus aspiraciones y esperanzas en el apoyo del gobernador y en lo que pueda hacer a su favor lo que queda del grupo de seguidores de su hermano Patricio, ex gobernador del estado. Resumiendo: está mas fría que un Pingüino marinela en el congelador.

Carece por completo de oferta política y basa todo en el apoyo económico, político y mercadológico que pueda recibir, para intentar darle imagen. Es un auténtico producto populista. Cero sustento social, cero raigambre ideológica, cero propuestas.

Renán Barrera Concha, alcalde en funciones, es una alternativa que merece ser analizada: ha madurado políticamente, ha sabido crear alianzas, superar conflictos. Ha demostrado capacidad de negociación y suma. La eficiencia en su trabajo está a la vista (sin que ello signifique que sea perfecto y no pueda mejorar).

Basa sus aspiraciones en el contacto frecuente con la ciudadanía, es accesible, aprende de la experiencia. Ha crecido indudablemente en lo político. Merced al contacto cercano con la población de la ciudad, que procura con distintas estrategias, ha entendido la problemática que aqueja a los meridanos y ha emprendido un eficaz circuito de apoyo durante esta pandemia, manteniendo la calidad de los servicios públicos, repartiendo apoyos sin distinción y diseñando estrategias para la reactivación.

Todo ello con criterio realista y con visión responsable. Renán ha sido sensible a la afectación causada a los meridanos por la CFE con sus elevadas y arbitrarias tarifas y ha puesto al alcance de la ciudadanía un sitio de contacto, (a través del correo [email protected]), poniendo a disposición de todos, la asesoría jurídica del ayuntamiento de esta ciudad, para evitar ser víctima de los abusos del gobierno federal.

Indudablemente hay muchas cosas que puede y debe mejorar, pero en general, es una posibilidad a considerar muy seriamente, por el grado de madurez y crecimiento político y sensibilidad social que ha demostrado.

En el PRI, la caballada no existe. Es penoso decir, que ha sido extinguida. No sabemos si se la comieron, si la sacrificaron o si la vendieron (esto último es probable, basta echar una mirada a otros partidos).

Es penoso admitir que el tricolor carece de un gallo con espolones suficientes ya no digamos para ganar, sino tan solo para disputar con dignidad la batalla por Mérida. El que usted me diga, esta liquidado y no sería políticamente correcto que Pancho Torres abandonara su trabajo como dirigente, para emprender una aventura, que en estos momentos, se antoja no solo incierta, sino absolutamente cuesta arriba.

El tricolor sin dinero, fracturado y confrontado, no tiene nada que hacer y deberá resignarse al desairado papel de comparsa. Es penoso decirlo, pero también es preciso admitirlo, para tratar de solucionarlo. Bien dice Serrat: nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. El PRI en esta oportunidad (2021) no tiene nada que hacer y deberá esperar tiempos mejores.

El PRD pasa también por un proceso no sabemos a ciencia cierta si de extinción o de reingeniería, pero tampoco tiene nada que hacer. Carece de oportunidades reales en la competencia por la alcaldía y seguramente recurrirá a lo que habitualmente acostumbra en estos casos, que es designar un candidato externo, en espera de que ocurra un milagro (situación muy poco frecuente en la política).

En MORENA y sus partidos satélites ocurrirá un fenómeno digno de estudio: se verán enfrascados en una feroz guerra fratricida, donde habrán de vencer la pugna entre facciones, el empeño absolutista de Liborio Vidal para imponer a sus chayapiojos en la candidatura, a través de su marioneta, la senadora Verónica Camino Farjat, que desde el verde tratará de agandallarse la candidatura, gracias a las malas artes del amigo Libo y algunos otros aspirantes que puedan anotarse.

Empero, sea que encabece las filas de la izquierda la senadora chayapioja o alguna otra persona, MORENA deberá ser capaz de superar las discordias internas, el conservadurismo de los meridanos, la nula capacidad operativa, falta de oficio político e incapacidad para la negociación y para sumar de su presidente estatal Mario Mex Albornoz, que en vez de ser de ayuda, perjudica y la inevitable realidad de la ineptitud del gobierno federal para atacar la pandemia, los incumplimientos del gobierno federal, el deterioro de la imagen presidencial, que ha dejado al descubierto sus múltiples y evidentes limitaciones, la absoluta ausencia de apoyos y el notable desinterés del gobierno federal por Yucatán (tan es así que SEGALMEX las despensas las vende y no las distribuye gratuitamente como debiera de ser, entre la población vulnerable) y sobre todo, el golpe brutal, artero, insensible de la Comisión Federal de Electricidad contra todos los meridanos. Porque las elevadísimas tarifas y cobros injustos y más en una situación de emergencia, NO SE JUSTIFICAN NUNCA y afectan a todos los ciudadanos, que nos hemos visto golpeados por la pandemia.

A pesar de la política clientelar del gobierno federal, Mérida no es un objetivo prioritario para MORENA y la población de nuestra ciudad ha demostrado madurez y criterio para elegir a sus autoridades.

Guste o no a muchos, en Mérida la izquierda apesta y a menos que ponga en práctica un fraude descarado, pocas posibilidades le vemos. Sus aspiraciones se basan en el reparto selectivo de dádivas y en atizar el rencor social. No tienen más propuestas.

No podemos descartar la participación de algún candidato independiente, que se inscriba, más para dar sabor y colorido a la contienda, más que para competir con posibilidades. La batalla por la alcaldía de Mérida se ve cada día más próxima y los partidos y aspirantes ya velan armas. Toca a los meridanos elegir entre trabajo, ocurrencias y rencor social. Ojalá sepamos escoger.

Dios, Patria y Libertad