Sin duda que, en los comicios federales y locales del 2027, la llamada “fuerza chaira” será determinante.
Y es que en los comicios por venir –6 de junio de 2017–, los fanáticos de Morena y los beneficiarios de los programas sociales, seguirán entregando su voto “a ciegas y sordas”, siempre y cuando lleguen a sus manos “las 30 monedas” que pagan el precio de sus conciencias.
Sí, fanaticada político electoral que es alimentada a diario con los programas sociales para ponerle precio a la conciencia social y para ganar seguidores que en otras condiciones podrían votar por los candidatos de la oposición político-electoral
Fanáticos y “chairos a los que nada importa la grosera complicidad en la que incurren, al extremo de cumplir la máxima del escritor español, Julio Anguita: “Quien vota a los corruptos los legitima, los justifica y es tan responsable como ellos”.
Además, claro, sin contar con el “narco-voto”; una potente fuerza que resultó determinante en los comicios presidenciales del 2018 y 2024 y en las intermedias del 2021, que llevaron al poder a no pocos “narco-gobernadores” de Morena, muchos de quienes hoy están en fuga.
Y es que hoy, en no pocas entidades en donde se renovarán gobiernos estatales, la alianza de Morena con el crimen organizado seguirá siendo una de las mayores fuentes de votos a favor de los candidatos de la llamada “4-T”.
Sí, el poderoso “narco-voto” que, además, seguirá contando con la complicidad del árbitro electoral, el INE, que está totalmente cooptado por los personeros de Palacio y de Palenque
Pero vamos al tema desde el principio.
Como saben, en las elecciones federales y locales que, de manera formal ya iniciaron –con las llamadas precampañas–, se renovarán los 500 diputados federales que componen la Cámara de Diputados.
Además de que habrá nuevos gobernadores y congresos locales en las siguientes 17 entidades federativas: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
En pocas palabras, en los primeros días de junio del 2027 viviremos no sólo una de las elecciones más grandes de la historia –por la cantidad de puestos en disputa–, sino que también sabremos de que tamaño es la fuerza electoral de los “chairos” y, sobre todo, del “narco-voto”.
Por lo pronto todos hemos visto que los aspirantes de Morena a los distintos puestos de elección popular en disputa han estado en campaña ilegal, desde hace meses, sin que el INE vendido sea capaz de sancionar a ninguno de los “morenistas” que violentan las reglas electorales.
Todo ello sin contar con la “labor de zapa” contra la limpieza electoral lanzada desde Palacio, ya que la “señora presidenta” se ha esmerado no sólo en realizar una campaña ilegal a favor de su partido –en sus mañaneras–, sino que siembra odio contra los opositores, los críticos y los potenciales aspirantes a puestos de elección popular.
Y como si se tratara de una competencia para determinar quién en el gobierno federal comete las peores ilegalidades, la tarde de ayer, la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se presentó como figura central en el arranque oficial de las elecciones del 2027.
Una impostura apenas vista, en los peores tiempos de viejo PRI, cuando el titular de Gobernación era el jefe de los procesos electorales en México; tiempos en los que todos sabían quién ganaría las elecciones.
En pocas palabras, queda claro que en el 2027 veremos de nueva cuenta un fraude orquestado no solo por la entrega de dádivas a los “chairos” del partido oficial, sino por el cada vez menos novedoso fenómeno del “narco-voto”.
Lo dudan.
Al tiempo.


