En derechos humanos; saqueo y simulación

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En entrevista a modo (Proceso 19 de septiembre), Emilio Álvarez Icaza, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dijo que en su opinión “y en la percepción de algunos actores nacionales e internacionales, México vive una crisis de derechos humanos”.

Dias después –el 2 de octubre–, una representación de la CIDH que visitó México pocas horas dijo: “en el terreno se constató la grave crisis de derechos humanos que vive México, caracterizada por una situación extrema de inseguridad y violencia; graves violaciones, en especial desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y tortura; niveles críticos de impunidad y una atención inadecuada e insuficiente a las víctimas y familiares”.

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Según la conclusión de la CIDH en México son un fracaso los derechos humanos y las instituciones creadas para atenderlos. Y si son un fracaso los derechos humanos, podemos concluir que los presupuestos anuales destinados a esas instituciones son un saqueo y una simulación. O las 32 comisiones de derechos humanos de todo el país no sirven para nada.

Lo más curioso es que –como toda crisis–, la de derechos humanos que vive México no nació ayer y tampoco antes de ayer; viene de lejos. Y por pura casualidad, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal es una de las más opacas y que mas despilfarro en la primera década del nuevo siglo.

¿Y por qué es importante esa etapa de la CDHDF?

Porque de 2001 a 2009 la CDHDF estuvo en manos de Emilio Álvarez Icaza, el hoy secretario ejecutivo de la CIDH y quien sólo desde el extranjero se dio cuenta y acusó la severa crisis de derechos humanos que vive México.

Por eso las preguntas. ¿Qué hacía Álvarez Icaza en casi una década en la que nunca vio la crisis que hoy ve? ¿De qué tamaño es la responsabilidad de Emilio en la grave crisis de derechos humanos que vive México?

Sin duda es mucho lo que debe explicar el ex ombudsman del DF ya que en sus dos periodos al frente de la CDHDF –con AMLO y con Marcelo–, dispuso de un presupuesto nada desdeñable; mil 764 millones de pesos. ¿En qué gastó esa fortuna? Hoy nadie lo sabe.

También debe una explicación a los mexicanos el ex presidente de la CNDH, Raúl Plascencia –el peor ombudsman nacional que ha existido–, cuya institución tiene el mayor presupuesto del país. Por ejemplo, sólo en 2014 la CNDH recibió mil 415 millones de pesos. ¿Qué responsabilidad tuvo Plascencia por la crisis de derechos humanos en su gestión de 2009 y 2014?

Lo simpático es que las comisiones de derechos humanos de todo el país –sin tomar en cuenta la nacional y la del DF–, tuvieron en 2014 un presupuesto de mil 535 millones de pesos; dinero que tiran a la basura o se roban, si se toma en cuenta la crisis de la que habla la CIDH.

No es todo. En 2014 la CDHDF recibió un presupuesto de 315 millones de pesos, la de Baja California Sur sólo 4 millones; Puebla 20 millones, Tlaxcala 17, Morelos 14, y Colima 6…

Y el escándalo es mayúsculo si se comparan los ridículos presupuestos, la opacidad y las deficientes gestiones de los ombudsman del país, con el saqueo en las Organizaciones no Gubernamentales.

Entre 2005 y 2014 creció 500 por ciento el presupuesto destinado a ONGs. El dinero público a las ONGs pasó de mil 232 millones de pesos a 6 mil 779 millones al año.

Según el diario Milenio, en el mismo periodo, las ONGs que recibieron fondos públicos creció 64 por ciento, al pasar de 7 mil 707 organizaciones en 2005 y a 11 mil 940 en 2014.

¿No son un saqueo y una simulación los derechos humanos? Nido de ratas y vividores.

Al tiempo.

Tomado de El Universal