EL SUICIDIO COMO UNA FORMA DE ALCANZAR LA PAZ EN EL ALMA

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Desde el 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio en colaboración con La Organización Mundial para la Salud (OMS), designaron el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el objetivo de concientizar a nivel mundial que el suicidio puede prevenirse.

Dicha asociación lo define como: el acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona con el pleno conocimiento o previsión de su desenlace fatal”.

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El suicidio es un tema complejo, por lo general está asociado a enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad. Igualmente a los efectos producidos por el consumo de alguna droga y algunas psicosis como la paranoia.

Sin embargo, la depresión es considerada como la principal causa del suicidio. Esta se manifiesta por la perdida del interés por el mundo exterior, de la capacidad de amar y de la inhibición de toda productividad, el sujeto con melancolía (depresión mayor), enfrenta una sensación de empobrecimiento de sí mismo que lo conducen a presentar sentimientos de ser despreciado por los demás, se hace reproches, se denigra y espera ser rechazado y castigado.

La depresión suicida se basa sobre todo en la decepción que el sujeto experimenta en relación a su baja autoestima, es decir; cuando prevalecen los reproches dirigidos así mismo. El deseo de autocastigo es patente e igualmente de marcar al otro mediante el acto suicida; “que el otro sufre por mi”.

El acto suicida se pude hacer presente de dos maneras:

1.- como idea que se va desarrollando en la mente del sujeto hasta llegar al momento que lleva a cabo la acción suicida, y

2.- como la aparición de un movimiento impulsivo, como un arrebato que nada permite prever. El sujeto dice “no” a la vida en un sobresalto que involucra el deseo de terminar (Green 2014).

El acto suicida se lleva a efecto cuando el sujeto pierde toda esperanza de poder superar la crisis que vive, la esperanza de recuperar aquellos objetos perdidos —pareja, trabajo, condición socioeconómica — El sujeto suicida concibe la muerte como la paz del alma que en vida no logra alcanzar.

Este pensamiento lo consuela de los tormentos de la vida, de la sensación de no ser amado y no poder jamás serlo, (Green 2014).

Una forma de poder prevenir y evitar el suicidio es que la gente cercana pueda darse cuenta de aquellos primeros síntomas y señales que el sujeto presenta, como pueden ser el desinterés por las actividades que venía realizando de manera rutinaria, el dormir mucho, alteraciones en los hábitos alimenticios; o por el contrario, caer en manía —-una marcada euforia por todo y ante todos—-.

Sin embargo, siempre queda la pregunta: ¿se puede salvar a quién no quiere ser salvado?