¡EL PEOR PRESIDENTE ELECTO!

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El título se lo ganó a pulso.

Y es que en comederos políticos, entre legisladores de todos los signos, entre militantes, líderes partidistas y empresarios no se habla de otra cosa que “del desastre que viene” y “del caos” que ya está entre nosotros.

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Por eso, ya es comentario de cuño corriente la especie de que López Obrador “¡es el peor presidente electo!”. ¿Por qué?

Porque aún no asume el poder, aún no es legalmente el nuevo presidente y ya provocó una crisis similar a la que recibió Ernesto Zedillo de su antecesor, Carlos Salinas.

Por eso, en comederos políticos, en centros de poder –como las cámaras del Congreso y las cámaras industriales–, todos se refieren a “los palos de ciego” y a las declaraciones poco certeras del nuevo presidente quien, sin ton ni son, todos los días siembra minas de desconfianza, incertidumbre y hasta miedo entre empresarios e inversionistas.

Incluso, instituciones bancarias ya aventuran la crisis de incertidumbre y desconfianza como “el error de noviembre”, en alusión a que con la previsible cancelación del NAIM se puede repetir la traumática experiencia de diciembre de 1994, con el llamado “error de diciembre”.

Todo ello sin tomar en cuenta que el equipo del nuevo Presidente y el mismo futuro mandatario se han encargado de tirar la paridad del peso frente al dólar, de crear la mayor incertidumbre en la inversión externa y hasta son responsables de haber detenido la tendencia creciente de creación de empleos.

Bueno, incluso en el los círculos empresariales globales –en todo el mundo, pues–, se cuestiona con sorna que López Obrador dejará en el desempleo a los mejores negociadores de tratados comerciales del orbe. Sí, el mundo observa incrédulos el desmantelamiento de lo mejor que tiene México.    

Pero el verdadero milagro del aún nonato gobierno de Obrador es que la consulta para cancelar o continuar con el nuevo aeropuerto empieza a despertar a críticos e intelectuales; a no pocos oportunistas que permanecían agazapados y temerosos ante los arrebatos del nuevo gobierno.

Hoy la crítica empieza a regresar, justo en torno a la tragedia que significaría la cancelación del nuevo aeropuerto. Incluso aparecen voces que severas cuestionan el engaño, la mentira y hasta los elementos poco o nada constitucionales de una consulta amañada y tramposa.

Y el resurgimiento de la crítica desató de nuevo la furia del Presidente electo, quien en otro arranque de maniqueísmo acusó a los críticos de su gobierno de ser los mismos que “tiraron al gobierno de Madero”.

Es decir, López Obrador se pone en el lugar de Madero, antes de empezar su gobierno y coloca a los medios y a los periodistas críticos, en calidad de sus principales enemigos.

¿Y cual es el mensaje?

Que el peor presidente electo ya tiene un culpable de sus fracasos.

Al tiempo.