La historia de la corrupción tiene en un sitio especial al reino de España. Para muestra está la historia del Caballito, ligada la figura del Virrey Marqués de Branciforte. Como tenía fama de corrupto, en un intento por congraciarse con el rey Carlos IV y mejorar su imagen pública, Branciforte solicitó permiso para erigir una estatua ecuestre en el Zócalo de la Ciudad de México. La estatua fue encargada al escultor Manuel Tolsá, se inauguró en 1803, y ahora está frente al Museo Nacional de Arte. El caso del Caballito demuestra cómo la ostentación y el deseo de poder pueden hacer olvidar la corrupción, incluso en contextos artísticos y culturales.
El recuerdo viene a cuento ahora por el llamado caso Koldo, el último de los escándalos de corrupción que azotan a dicho país. ¿En qué consiste esta trama de corrupción? ¿Puede hacer dimitir a Sánchez? Veamos.
- Pedro Sánchez llegó al poder en 2018 tras un juicio político a su antecesor. Su bandera fue combatir la corrupción, que terminó por desplomar al Gobierno del entonces presidente Mariano Rajoy, acusado por financiación ilegal. No hay que olvidar ese precedente, pues Sánchez subió la poder por una moción de censura al gobierno de Rajoy.
- Las primeras acusaciones, que se destaparon en febrero de 2024, se remontan a la pandemia de la covid19 y apuntan a una presunta trama de corrupción en la que se habrían concedido contratos millonarios para comprar mascarillas en 2020. Según las investigaciones, se sospecha que esta trama pagó precios inflados por las mascarillas, que algunas de las que se compraron eran de mala calidad y que, además, parte del dinero fue a parar a comisiones ilegales. La trama estaba compuesta por empresarios, comisonistas y un asesor político vinculado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE, en el poder desde esa época hasta hoy), Koldo García, al que se considera eje central de la trama corrupta. García fue acusado de operación criminal, tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. Su detención arrastró en aquel momento a un peso pesado del PSOE, José Luis Ábalos, de quien Lodo García era asesor. Abalos -famoso por reunirse con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, quien tenía prohibida la entrada al territorio Schengen por la Unión Europea- había sido, hasta 2021, ministro de Transportes y Secretario de Organización del PSOE, el tercer puesto con más poder de la formación. Ahora mismo se investiga si pudo ejercer de facilitador de la trama.
- El tercer gran nombre que ha destapado es el de Santos Cerdán, precisamente la persona que sustituyó a Ábalos al frente de la Secretaría de Organización del PSOE cuando el exministro fue destituido por el presidente Pedro Sánchez. Cerdán es un hombre de la máxima confianza del presidente del gobierno y tenía un gran poder en el partido. El propio Sánchez ha dicho que había creído en las explicaciones que le proporcionaba Cerdán. Entonces, la pregunta es si el presidente sabía algo relacionando con la trama está vigente. De momento, las grabaciones de la Guardia Civil, muestran que Cerdán, Ábalos y Koldo García presuntamente hablan de mordidas.
- Tras cesar a Santos Cerdán, Sánchez ha propuesto que un equipo interino dirija el partido hasta que se celebre su próximo Comité Federal el mes que viene. También ha ordenado una auditoría que analice las cuentas del PSOE para disipar las dudas sobre la posibilidad de que esas mordidas se estuvieran utilizando para financiar de manera ilegal el partido, algo de lo que no habla el informe de la Guardia Civil.
- Esa misma semana, el presidente Sánchez descartó adelantar la convocatoria de elecciones generales, que están previstas para 2027. Pero la realidad es que el gobierno del PSOE tiene un precario equilibrio, que necesita de varios socios minoritarios -entre ellos la izquierda SUMAR y los partidos nacionalistas catalanes y vascos- para mantenerse en pie. Si alguno de ellos decidiera abandonar la coalición de gobierno, Sánchez se encontraría en minoría.
- Sánchez si usa el miedo a una coalición de la derecha del PP y la extrema derecha de Vox, una opción que ni la izquierda ni los nacionalistas querrían ver en el gobierno. El célebre escritor, Javier Cercás, ha reprochado al presidente el uso de este argumento. Para él, la prueba es que, cuando cambian los gobiernos, no se produce nada parecido a cambios de régimen o alteraciones drásticas en las políticas fundamentales del Reino. Además, ha recordado que el PSOE, como partido en el Parlamento, no es la primera mayoría. Cercás, que ha protagonizado varios debates con el independentismo catalán, ha lanzado un órdago al presidente, al exigirle que dimita y preguntarle: ¿en democracia no debería gobernar quien cuenta con el respaldo de la mayoría, nos guste o no? ¿O preferimos que gobiernen los nuestros, aunque se hallen en minoría? ¿Qué es más importante: la izquierda o la democracia? Más aún: ¿sigue siendo izquierda una izquierda que cree en la democracia solo a ratos y solo si le beneficia?
El estallido del caso Koldo y la trama de corrupción que envuelve al PSOE ha llevado al partido a enfrentar su peor crisis desde la década pasada. En clave europea, muestra la diferencia de la cultura política. Un caso así, en Bélgica, o en el Reino Unido, habría provocado una rebelión parlamentaria dentro del partido gobernante y sus mismos correligionarios habrían echado al presidente para salvar el gobierno, Al igual que en muchas partes de América Latina (México incluido), no parece que el caso sea un punto de inflexión en la percepción pública. Es más, es sólo otra muestra de la habilidad de Sánchez de sobrevivir y continuar en el cargo. Pero el caso nos habla de cómo la corrupción puede amenazar la gobernabilidad. La pregunta es si ahora no saldrán nuevos Caballitos para quedar bien y hacer olvidar a la ciudadanía la gravísima cultura del pelotazo, el influyentismo, el amago y el trapicheo.



