Dice el refranero popular mexicano que, “en política no existen las casualidades”.
Pero el mismo refranero también dice que en política –y especialmente en la política mexicana–, “todo tiene una causa, un fin y un objetivo”.
Sí, “en política no hay casualidades, sino causalidades”.
Y vale el ejercicio memorioso porque luego del “martes negro” que vivieron los gobiernos de Morena, en donde se exhibió al expresidente AMLO y su hijo Andy “como ladrones de siete suelas”, además de que se confirmó la alianza entre el partido en el poder y el crimen organizado, todos vimos la reaparición de la barbarie dictatorial; del engaño, la simulación y, sobre todo, la confirmación de que México vivimos bajo una dictadura.
Y es que, a pesar de lo que dicen los ladrones “morenistas” –y de lo que pregona “la legión de idiotas” –, hoy más que nunca están frente a nosotros las señales ominosas de que la dictadura de Morena es nuestra vida cotidiana.
Sí, una dictadura que, por ejemplo, desde Palacio ordenó decapitar la estatua de bronce del expresidente Calderón; estatua que ya había sido bajada de su pedestal y tirada al basurero en la otrora Casa Presidencial de Los Pinos.
Sin embargo, hoy queda claro que no fue suficiente el mensaje de odio –ordenado desde Palacio–, de bajar de su pedestal la efigie del expresidente Calderón y tirarla a la basura.
No, hoy la dictadura de Morena y de la señora Claudia Sheinbaum exigió un mensaje de odio aún más poderoso y más pedestre, como la decapitación de la escultura en bronce de Calderón.
Sí, una barbarie encomendada a los gorilas que dicen trabajar en Luz y Fuerza, y quienes presurosos cumplieron la orden presidencial no sólo de cercenar la cabeza de la estatua en bronce del expresidente, sino de exhibirla como trofeo de guerra.
Pero luego de esa barbarie cometida contra una estatua en bronce obliga preguntar: ¿Cuál es el mensaje? ¿Quiénes son los destinatarios de ese mensaje?, ¿Por qué ahora el mensaje?
Y aquí es donde aparecen las causalidades.
1.- Resulta que desde Palacio ordenaron decapitar la estatua de Calderón, para mandar el mensaje de que esa barbarie será lanzada contra los simpatizantes del expresidente.
2.- Ay de aquel mexicano que defienda al gobierno de Calderón, porque entonces lanzaran en su contra a gorilas como los de la CFE.
3.- Pero sobre todo el mensaje es visual: Vean lo que le pasará a quienes defiendan a Calderón; a quienes se atrevan a ponerlo como ejemplo de democracia; quienes lo comparan con los fallidos gobiernos de Morena.
4.- Y es que, por pura casualidad, el mismo miércoles 30 de septiembre del 2026, al tiempo que los gorilas de Luz Y Fuerza decapitaban la estatua de Calderón, el expresidente denunciaba, frente al mundo, que los gobiernos de Morena habían regresado a México a la nueva “dictadura perfecta”.
5.- ¿Y qué creen? Qué también por pura casualidad, el mismo 30 de septiembre del 2026, el expresidente Obrador apareció en redes sociales para anunciar su nuevo libro, un bodrio mentiroso, infamante y ofensivo, que confirma que en México vivimos no sólo una dictadura, sino un grosero Maximato, al peor estilo de la peor etapa de la historia mexicana.
6.- Pero no era todo. Resulta que la reaparición de Obrador y la decapitación de la estatua de Calderón, son dos eventos que se produjeron justo cuando el manipulado Congreso mexicano aprobó la reforma presidencial que propone llevar presos a los críticos de la dictadura de Morena; una dictadura peor que las peores dictaduras latinoamericanas.
7.- Sí, a partir de hoy, será multado y llevado preso todo aquel ciudadano que se atreva a cuestionar, a ridiculizar y a realizar una sátira sobre la dictadura de Morena, sobre la dictadura de AMLO y que se atreva a criticar a la señora presidenta.
8.- Sí, mientras que el gobierno norteamericano persigue a los socios de López Obrador y a los pillos de Morena, en México se persigue a los críticos de Morena y a “los canallas” que se atreven a usar el humor y la parodia contra la dictadura bananera de Morena.
Y entendió el que entendió; le cortarán la cabeza –de manera real o metafórica–, a todo aquel crítico que se atreva a exhibir la barbarie de Morena, de sus gobiernos y de sus dueños.
¿Lo entendieron los idiotas mexicanos?
Se los dije.
Al tiempo.


