CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN ODIO. VIVIR EN EL PAÍS DEL FEMINICIDIO

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La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendida, arraigada y tolerada en México, país que ocupa el segundo lugar con más feminicidios en América Latina.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a septiembre de 2019, dos mil 833 mujeres han sido asesinadas en México, y según cifras del INEGI; seis de cada 10 mujeres mexicanas sufren violencia.

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Diferentes estudios han concluido que  más de 12 millones de mujeres soportan el terror al interior de sus casas, y en la intimidad de su relación; al rededor de ocho millones han sido asfixiadas, cortadas, quemadas, y han reconocido padecer depresión.

Estos autores también consideran al feminicidio como una categoría amplia que comprende toda una serie de actos violentos: tortura, violación, prostitución, trata de blancas, acoso sexual, abuso sexual infantil, infanticidio y toda política tolerada por el Estado que derive en la muerte de mujeres.

Pero, ¿por qué del odio que muchos hombres sienten hacia las mujeres?, ¿será posible que llegue el momento en que se pueda erradicar la violencia hacia la mujer?

Para entender el odio que siente el hombre hacia la mujer, algunos autores se apoyan en el postulado que Freud estableció y que dice lo siguiente: cuando el niño descubre que la niña no tiene pene, atribuye este hecho a la castración y construye la siguiente fantasía:  “mi hermanita tenía un pene, como yo, y lo perdió por castración”. 

La reacción inicial del niño ante este descubrimiento, nos dice Freud, es de desprecio y de miedo. Por lo tanto, este considera a la niña inferior, la desprecia y la humilla. La niña por su parte también puede llegar  a sentirse inferior por sí sola.

Pero también el niño va ha sentir miedo de llegar a perder su pene, en una sociedad como la nuestra en donde la imagen del hombre es la del macho que tiene que ejercer la fuerza para no mostrarse débil y en el mismo sentido no dejarse superar por ninguna mujer.

Cuando su virilidad se ve amenazada es cuando muchos hombres reaccionan con violencia y tratan de someter o eliminar a la mujer, que, en su débil mentalidad, lo hace sentir inferiores y castrados.

Pero los hombres (y las mujeres) deberían saber que cuando ejercen la violencia sobre las mujeres no hacen otra cosa que odiar la esencia del propio ser, cobardemente.

Si en algún momento los hombres logran comprender que cuando ejercen la violencia hacia la mujer atacan a su propio ser, será entonces que evitaran agredir a su pareja, esposa, madre, hija, y encontrará y disfrutará de su verdadero valor como ser humano.