UN MENTIROSO EN CAMPAÑA (1)

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Hoy iniciamos la denuncia puntual –con su contexto–, de las mentiras en las que han incurrido –y que pudieran incurrir–, precandidatos y candidatos en contienda. 

Con las armas de la información, el ejercicio periodístico busca combatir el olvido y la desmemoria colectivos que, al mismo tiempo, son las herramientas de políticos, partidos y candidatos para engañar a los votantes. 

Y es que en un proceso electoral como el que vivimos, la consigna y el reclamo ciudadano a políticos, partidos y candidatos debe ser contundente: “¡No más mentiras….! 

El primer mentiroso se llama Ricardo Anaya, de la alianza “Por México al Frente”, quien se voló la barda cuando en un mitin exigió al candidato del PRI, PVEM y Panal, José Antonio Meade, “dar la cara” sobre su presunta responsabilidad “en el gasolinazo”. 

Lo cierto es que Anaya no sólo “se mordió la lengua” sino “escupió para arriba”. ¿Por qué? Porque le cayó en la cara una paliza en redes. 

Y es que el aspirante del PAN, PRD y MC supone que los ciudadanos son idiotas y que la desmemoria es general. 

Por ejemplo, el 20 de diciembre de 2013, cuando Anaya era presidente del PAN y de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, concluyó así un discurso que aplaudía la Reforma Energética recién aprobada: “Yo no tengo duda. Y ustedes tampoco deben tenerla: Vienen tiempos mejores para nuestro país”. Luego, calificó la citada reforma como “una de las páginas más brillantes de la historia del Congreso mexicano”. 

Es decir, Anaya es uno de los padres de la Reforma Energética y del “gasolinazo” derivada de aquella. Y si aún lo dudan, el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, felicitó a Anaya en redes sociales y, recientemente, el ex presidente Felipe Calderón ridiculizó al precandidato presidencial por mentiroso. 

Calderón dijo, en un tuit del 3 de enero: “El PAN de @RicardoAnayaC votó a favor de las leyes de ingreso y de las reformas al IEPS que propiciaron los aumentos de gasolina de los últimos años a los que él se refiere. Él incluso era diputado en las reformas del IEPS”. 

Y es que luego de la Reforma Energética, el impacto de la liberalización del precio de los combustibles se reflejó a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, conocido como “IEPS”. 

Al respecto, el columnista Enrique Quintana, de El financiero, explicó lo que podría considerarse como “el cuerpo del delito” del PAN y del PRD; la prueba de que azules y amarillos son padres del “gasolinazo” que hoy niegan. 

Según Quintana, en octubre de 2016 la Ley de Ingresos fue aprobada en la Cámara de Diputados por todos los legisladores del PRI, todos los del PAN, y 42 del PRD. Posteriormente, en la Cámara alta –la de Senadores–, también votaron a favor los 40 senadores del PRI, 15 del PAN y 7 del PRD. 

Por eso resulta cínico, desmemoriado y farsante que quienes hace meses aprobaron la Ley de Ingresos y el IEPS, hoy culpen al gobierno federal, al PRI y al candidato Meade del supuesto “gasolinazo”. ¿Dudan que el discurso del PAN y del PRD es hipócrita, oportunista y electorera? 

Como queda claro, el precandidato Ricardo Anaya es un mentiroso contumaz. ¿Por qué insiste Anaya en utilizar la mentira y el engaño, como estrategia electoral? ¿Nadie le ha advertido al cabezota Anaya que muchos ciudadanos ya no quieren más mentiras? 

Todo indica que no. Y es que el ex jefe del PAN no sólo llegó al cargo mediante el engaño a todos los que lo apoyaron –ya que pidió el apoyo con la promesa de que no buscaría ser aspirante presidencial–, sino que traicionó a todos. 

Pero la mentira de Anaya es aún mayor si recordamos que en sus reiterados discursos insiste en denunciar –igual que AMLO–, la existencia de una supuesta crisis de precios a partir del inexistente “gasolinazo”. 

Para empezar, no puede haber gasolinazo porque los precios del combustible los determina la oferta y la demanda globales. Pero además, según datos del Inegi, en la primera quincena de enero de 2017, hace un año, la gasolina Magna aumentó en promedio en el país 16.8 por ciento. 

Como resultado, la inflación de los primeros 15 días de 2017 fue atípicamente elevada y alcanzó 1.5 por ciento, la más alta para una primera quincena del año desde 1999. 

El precios de las gasolinas se estabilizó a partir de la segunda quincena de enero del año pasado. Desde ese momento hasta la primera quincena de diciembre de 2017, el aumento acumulado fue apenas de 0.3 por ciento. 

Desde el 30 de noviembre pasado cada concesionaria de gasolina puede fijar sus precios libremente. El promedio del incremento desde entonces es de 1.3 por ciento en el centro del país y 1.6 por ciento en el sur, una cifra que nada tiene que ver con el ajuste de enero del año pasado. 

Hoy, el mentiroso en campaña se llama Ricardo Anaya. ¿Hasta cuando? 

Al tiempo.